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LA MATANZA DEL 11-M

El humo español de Al Qaeda
  • Los errores en el sumario abierto por Garzón son constantes. Por ejemplo, se menciona a la mezquita madrileña de Estrecho con el término anglosajón de Abu Baker, cuando es Abu Bakr, nombre del profeta que sucedió a Mahoma.

  • "Se trataría de una instrumentalización de los juzgados de la Audiencia Nacional para fines espureos", afirma el abogado defensor Jacobo Teijelo

  • Si se declarase la autoría de los detenidos en España en los atentados del 11-S podría derivarse de ella una responsabilidad civil multimillonaria para el Estado español

  • "El verdadero fin de este proceso era obtener en Irak determinados derechos de explotaciones petrolíferas para Repsol", afirmó en su día el abogado Teijelo

  • El preceptivo ofrecimiento de acciones contra los supuestos detenidos de Al Qaeda en España no se ha hecho a los familiares de las víctimas de los atentados del 11-S

  • Durante ocho años la policía interveno los teléfonos de los detenidos, lo que podría ser record procesal en su género

  • Las investigaciones sobre los supuestos miembros de Al Qaeda en España las ha realizado principalmente el CNI, antes CESID, y no la policía judicial

El clamor social traspasa ya los ámbitos jurídicos sobre la situación en la que viven los supuestos miembros de Al Qaeda detenidos en las dos macrooperaciones contra el terrorismo islámico llevadas a cabo en España por los jueces de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón y Guillermo Ruiz Polanco, previas a la matnaza del 11-M en Madrid.

El maremagno generado en la Audiencia Nacional es total entre jueces, fiscales y policías, con roces y reproches mutuos. Allí, unos y otros se tiran los trastos a la cabeza, sobre todo después de llevar más de ocho años de investigaciones y no encontrar las pruebas inculpatorias solventes. Y, máxime, después de que más tarde se deteviera en Cataluña a dieciseis “peligrosísimos terroristas de Al Qaeda” en la denominada Operación Lago, instruida por el juez Ruiz Polanco, y haberse conocido que las supuestas sustancias aprehendidas en su detención eran productos de limpieza, detergente y disolvente, y no material químico ni explosivos como el Gobierno español se apresuró a decir.

La situación es tal que Amnistía Internacional, a través de su sección en Londres, ya se ha interesado por la situación en la que viven los supuestos miembros de Al Qaeda en España, algunos en prisión desde hace más de tres años, y con más de ocho años de secreto procesal bajo sus espaldas, instrucción que comenzara la jueza Teresa Palacios y que luego recayó en el juez Garzón, “el único que sabe de terrorismo islámico en la Audiencia Nacional”, según afirma el mismo ante quien le quiere oír.

La primera gran operación  en España contra los grupos islamistas, denominada en clave Dátil, se produjo a raíz de los atentados en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001. Baltasar Garzón abrió al día siguiente el sumario 35/ 2001 por delito de integración en Organización Terrorista contra ocho supuestos terroristas islámicos. El sumario se ha instruido mediante las investigaciones del hoy CNI (Centro Nacional de Inteligencia), antes CESID, y no por parte de la policía judicial adscrita a los juzgados de la Audiencia Nacional. Esta investigación comenzó en 1994 cuando todavía Ben Laden no era conocido por la opinión pública mundial. Desde entonces se intervinieron diferentes teléfonos, que algún juzgado rechazó prorrogar. Según las defensas, “son investigaciones prospectivas, genéricas, sin atribución de delito alguno en concreto; por no hablar de su duración, que podría tener el triste mérito de ser record en su género procesal”. En la actualidad, el sumario se encuentra en secreto parcial para las partes, ya que todavía sigue secreta la llamada “pieza de declaración”, una pieza donde se incluye todo lo que aleatoriamente las autoridades quieren llevar en sigilo, pero sin orden alguno.

Según las investigaciones del CNI, el hombre que constituyó la primera célula de Al Qaeda en España fue Anwar Adnam Mohamed Saleh, Chej Salah, un ciudadano de origen palestino que vivía en Madrid. A partir del año 1994 se iniciaron las pesquisas policiales en torno a la mezquita de Abu Bakr, situada en la calle Anastasio Herrero, nº 5 , en el barrio madrileño de Estrecho, y cuyo imán colaboraba con los servicios secretos españoles. Chej Salah y sus subordinados crearon por entonces un grupo denominado Alianza Islámica cuyos miembros más radicales se separarían más tarde formando la célula de Los Soldados de Alá. Estos grupos repartían por los alrededores de la mezquita propaganda del GIA y el FIS argelino, notas de Hamás, arengas de la Yihad islámica y comunicados de los muyahidines afganos y bosnios.

En octubre de 1995, Chej Salah desapareció de Madrid sin dejar rastro. Se trasladó, según las investigaciones del CNI, a Peshawar (Pakistán), integrándose en la organización Makhtab Ul Khedamat, dirigida por Ben Laden y dedicada a reclutar muyahidines procedentes de todo el mundo. La dirección de la célula de Madrid quedó en manos de Imad Eddin Barakat Yarkas, conocido como Abu Dahdah, un ciudadano de origen sirio, casado con una española y de profesión albañil. Una persona educada y discreta, que hoy goza de respeto dentro de la cárcel .

El teléfono de Abu Dahdah, primero en su domicilio de Fuenlabrada y luego en la calle de Pablo Neruda, de Madrid, fue pinchado por la policía en 1995. Según los servicios secretos españoles, a través de éste teléfono se recibían las instrucciones precisas proporcionadas por Chej Salah desde el campo terrorista de Khalda, un centro que Ben Laden levantó en Jalalabad (Afganistán). La policía cree que Abu Dahdah –éste siempre lo ha negado- ha visitado a diferentes mandos de la organización en una larga lista de viajes internacionales, incluido un desplazamiento a este campo afgano. Según se afirma en un reciente auto de Garzón, “el imputado conocido como Abu Dahdah desde, al menos 1994, ha venido dedicándose a la formación de personas en el área del terrorismo integrista islámico en unión de otros responsables internacionales, dependientes de Osama Ben Laden”. Sin embargo, las comisiones rogatorias procedentes de Bélgica, una de ellas el pasado día 10 de febrero, no han podido comprobar vinculación alguna de los supuestos miembros españoles de Al Qaeda con la reunión a nivel internacional celebrada en este país europeo, al que acudieron miembros de las diferentes células, incluidas personas procedentes de Irak.

Durante más de ocho años el CNI ha llevado a cabo escuchas telefónicas y seguimientos a personas relacionadas con estos círculos islámicos. “Pero”, según las defensas, “en ese período apenas se reúnen en los autos datos que tengan carácter indiciario, solo vagas sospechas y datos fuera de contexto literal o cultural, que denotan no solo un absoluto desconocimiento, sino la total falta de permeabilidad ante el ámbito cultural en que se desarrolla la vida de los investigados”.

Según el abogado defensor de Abu Dahdah, Jacobo Teijelo, los servicios secretos españoles han ignorado el entorno de lo investigado, confundiendo todo tipo de conceptos y normas. Por eso, los errores en el sumario 35/2001 abierto en el Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional son constantes y repetitivos. Por ejemplo, cuando en el sumario se alude a la mezquita del barrio madrileño de Estrecho, donde comienzan las investigaciones, se menciona como la mezquita de Abu Baker, cuando es Abu Bakr, que se corresponde con el nombre del primer “Rashidum” que sucedió al profeta Mahoma. Según el abogado Teijelo, “este es un dato básico que cualquiera con un mínimo conocimiento de la cultura musulmana conoce. La diferencia parece baladí, pero no es tal, la inclusión de la letra “e” significa una tosca asimilación hecha por alguién de cultura anglosajona que piensa que Abu Baker (baker significa panadero en inglés) es alguien apellidado “Panadero” que se convirtió al Islam o algo así”. 

Otra de las frases estrellas, incorporada al sumario instruido por el juez Garzón a través de una interceptación telefónica entre Abu Dahdah y un tal Shakur, es “dentro de las clases hemos entrado en el campo de la aviación e incluso hemos degollado al pájaro”. Según la defensa, “sería interesante conocer el idioma original y literalidad de la frase puesto que partiendo de tan vasto desconocimiento de ese ámbito cualquier sorpresa es posible. Lo que si resulta chocante es que la segunda  parte de la frase sea en clave y la primera tan aparente explícita. Además, la segunda parte de la frase es asimilable a un concepto muy popular “halal”, manera ritual islámica de matar a un animal para consumo humano, degollándolo y dejando que se vierta la sangre, muy similar al rito judío”.

La investigación tanto en los juzgados de Baltasar Garzón como de Guillermo Ruiz Polanco trata de acreditar la existencia en nuestro país de grupos terroristas organizados dependientes de la red Al Qaeda. Una parte de la investigación intenta además probar que los procesados tienen una vinculación directa con los atentados de Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001. Según el abogado defensor Jacobo Teijelo, “se trataría de una instrumentalización de los juzgados de la Audiencia Nacional para fines espureos”, basado en el peligro de actos terroristas derivados del vínculo Irak-Al Qaeda. “Como en España no hay otro elemento se aducen estos procesos judiciales como evidencias del peligro. El Gobierno de España, de no ser por este dato, carecería de justificación de su postura”.

Hay que recordar que en una entrevista concedida por el ex presidente José María Aznar a la agencia Europa Press en el año 2002 éste afirmaba: “No estamos hablando de ningún tipo de fantasías. Se podía pensar que todas estas cuestiones no nos afectan a nosotros, pero acabamos de detener una célula de terroristas extraordinariamente peligrosa en Barcelona”. Días después se ha sabido que las sustancias intervenidas a los detenidos son inocuas y que la mayoría de los pasaportes franceses intervenidos son auténticos, si bien se ha detectado que algún permiso de conducir tiene los sellos manipulados. Estos indicios no fueron suficientes para mantener una acusación de terrorismo por parte del juez Ruiz Polanco. Además, el juez francés Jean Louis Brugière, firmante de la comisión rogatoria que el pasado 24 de enero de 2002 desencadenó las detenciones, no solicitó ninguna extradición de los 16 salafistas, a la vista del exiguo resultado de la investigación realizada en España sobre la conexión de éstos con la célula islamista intervenida en Francia..

Para el abogado Jacobo Teijelo, “la existencia de este proceso obedece a un intento de justificar la postura de España en la guerra de Irak, ocultando así el verdadero fin, cual es obtener determinados derechos de explotaciones petrolíferas para Repsol en un lugar denominado Nassariya. La página web del ICEX , en su apartado “informe país Irak”, asegura que tras la guerra se espera obtener este resultado en el periodo de reconstrucción”. Por eso, la defensa ha propuesto que se requiera al organismo del ICEX (Instituto de Comercio Exterior), un ente público adscrito a la secretaría de Estado de Comercio e Industria del Ministerio de Economía, para que remita el texto íntegro adverado de este informe fechado en marzo de 2002, y que en su parte esencial dice: “A medio y largo plazo, las necesidades de reconstrucción afectarán a todos los sectores, productivos y de consumo, así como a las infraestructuras. Particularmente, el sector petrolífero requerirá inversiones de al menos 22.800 millones de euros, destinados tanto a explotación/ producción de hidrocarburos, como a rehabilitación de las industrias de refino y transformación. Las empresas españolas están tomando posiciones de cara al medio y largo plazo en algunos sectores, especialmente el petrolífero y en otros relacionados con el de transportes (petróleos, rehabilitación de puertos) o el sector financiero”.

Desde 1994, Repsol YPF compite con la italiana AGIP para la adjudicación del campo de Nassiriya, con un potencial de producción de 320.000 barriles/día. Los primeros contactos de Repsol con las autoridades iraquíes se iniciaron a través de Sirecox, una empresa constituida en mayo de 1988, en pleno dominio del gobierno socialista de Felipe González, y que nació con la designación oficial de entidad gestora de la cuota de crudo del Estado. En los años siguientes, Irak mantuvo una postura favorable hacia los intereses españoles unida a la exigencia de diversos gastos de apoyo político por parte española, como la reapertura de la Embajada, visitas institucionales, el viaje oficial de Tarek Asís a España, etc... En diciembre de 1977, Repsol Exploración hizo al Ministerio de Petróleo iraquí una propuesta de financiación asociada a la eventual firma de un contrato, que consistía en una donación del Gobierno español en una cantidad a definir, a cambio de la firma del contrato para la concesión del campo de Nassariya, junto con un crédito de 114 millones de euros otorgado a Irak ( con la garantía de Repsol Exploración) a amortizar con crudo procedente de Nassariya. En aquel entonces no se obtuvo una respuesta iraquí.

El culebrón judicial va a continuar durante varios días más en España. El Ministerio Interior busca ahora nuevas pistas a través de la policía británica y con comisiones rogatorias enviadas a determinados países. El pasado 4 de marzo, la cadena de televisión ABC News emitía extractos de una cinta de vídeo que las autoridades españolas y estadounidenses dijeron que fue utilizada por Al Qaeda para preparar los ataques del 11-S. La cinta de 29 minutos, cuya fecha indica el 31 de agosto de 1997, es un vídeo turístico donde se muestran diferentes partes y primeros planos de la estructura de los edificios de las dos torres del World Trade Center. La cinta incluye también una vista del río Hudson, que fue el camino utilizado por los dos aviones suicidas secuestrados. La policía ha indicado que se trata de un vídeo grabado por Gasoub Al-Abrash Ghalyoun, un ciudadano de origen sirio imputado en la célula de Al Qaeda en Madrid, que se encuentra en libertad bajo fianza. Esta cinta se encontró en un paquete de 15 vídeos caseros incautados por la policía española cuando Ghalyoun fue arrestado. La cinta sobre Nueva York ha visto la luz como consecuencia de una demanda presentada por familiares de las víctimas del 11-S contra el gobierno saudí. 

En España también puede ocurrir este último caso, de no sobreseerse o archivarse de inmediato el sumario contra los supuestos miembros de Al Qaeda. Si esto no procede, las autoridades deberán hacer el preceptivo ofrecimiento de acciones a los perjudicados, es decir, a los familiares de las víctimas del 11-S. Una práctica procesal que hasta la fecha no se ha hecho por parte de la Audiencia Nacional y que las defensas de los detenidos ya han solicitado se haga al amparo del art. 109 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Una pregunta flota ya en los cenáculos jurídicos de la capital de España: ¿Alguien del Gobierno se ha parado a pensar que si se declarase la autoría de estas personas como autores materiales de los atentados de Nueva York, podría derivarse de ella una responsabilidad civil multimillonaria para el Estado español por estos hechos?...Los abogados defensores lo explican del siguiente modo: “Las investigaciones parten de 1994, si existiese algún dato del que pudiera concluirse que se preparaba la comisión del terrible acontecimiento del 11 de septiembre y la policía tenía conocimiento y vigilancia de ello y no lo evitó a tiempo cabría entre otras posibilidades aplicar el art. 11 del Código Penal declarando autores a los investigadores de un delito cometido por omisión del deber de la posición de garante legal y, de ahí, el resto es fácil. Unas hipotéticas partes personadas podrían ejercer las acciones civiles oportunas sobre la base entre otras cosas de la hipotética sentencia condenatoria española, aun siendo condenatoria solo para uno cualquiera de los imputados”.
 

  

 

 
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