El actual director general del Real Madrid, el ídolo español del Mundial de Fútbol de Méjico 1986, alguien que se llama Emilio Butragueño, tiene bajo de sí la sombra de la tiranía y el descrédito. No, no se trata de alguna irregularidad en uno de sus múltiples negocios inmobiliarios creados bajo la capa de ser una estrella del Real Madrid. No, tampoco se trata de ninguno de los múltiples parkings que tiene adquiridos en la capital de España bajo su estela de gran jugador. No, no se trata tampoco de ninguna de sus múltiples perfumerías, cada día más en declive. No, tampoco se trata de una de sus numerosas huidas. No, pero aún se recuerda en la casa blanca su espantá camino de Valladolid, cuando el autobús en el que se desplazaba la expedición del Real Madrid paró para hacer un alto en un restaurante de carretera. Todos se subieron al autobús, menos uno. Después de contar quines estaban dentro del autobús tras el refrigerio, el entonces entrenador blanco, Alfredo Di
Stefano, le dijo a su ayudante, el que más tarde fuera entrenador merengue José Antonio Camacho: "Che , nos falta un jugador". Camacho le respondió: "No se preocupe mister, falta el de siempre, el Buitre".
Efectivamente, Emilio Butragueño se encontraba hablando por teléfono y cerrando uno de sus variados negocios inmobiliarios antes de jugar el partido que su equipo, el Real Madrid, tenía que disputar con el modesto equipo de
Pucela, el Real Valladolid. Hoy en día, la historia se repite.
El Real Madrid, casi ya propiedad de Florentino Pérez, se ha visto envuelto en otro serio problema judicial por culpa de El Buitre, el hombre el que Pérez deja todo lo referente a lo deportivo. Nos referimos el pleito que se lleva por la mascota blanca "el gato
merenguito", que se encuentra en los tribunales por culpa y gracia de Butragueño, por no querer negociar con el anterior director de marketing del club blanco, José Luis Flores. La historia se repite, quién no recuerda el perjuicio electoral para el Partido Socialista Obrero Español por no querer abonar 20 millones de las antiguas pesetas al entonces gerente de
Filesa, el chileno Carlos Van Schouwen. El escándalo de la célebre empresa fantasma utilizada para la financiación irregular del PSOE, el entonces partido gobernante en España como ocurre hoy en día, saltó a la opinión pública. Y por no pagar 20 millones de pesetas el PSOE se vio envuelto en un terrible terremoto político y judicial, con serias implicaciones para muchos de su altos dirigentes.
En el Madrid puede pasar lo mismo. Por la displicencia, altanería y chulería de Butragueño, el equipo blanco se ha visto envuelto en serio pleito judicial, que hoy en día le ha acarreado, por el momento, perder muchos millones de euros, algo vital para sus menguadas finanzas como es la comercialización de la mascota "el gato
merenguito". Un aspecto que ayudaría a aumentar la ya casi saturada financiación atípica por las camisetas de los jugadores galácticos.
Y dicen quienes conocen las interioridades del club blanco que Emilio Butragueño, su flamante, apagado y políticamente correcto director general, tiene la culpa por no querer pactar con el ex director de marketing que tiene registrada la marca y la figura. Según cuenta éste, José Luis Flores, "la chulería, las malas formas de Butragueño son las responsables. Yo conozco al Buitre desde hace muchos años, hemos sido amigos, pero es una persona que va de niño bueno por la vida pero que es un cobarde y un traidor y va a llevar al Madrid a un largo pleito con los graves perjuicios para su tesorería".. El 17 de abril de 1998, Flores registró ante la Oficina de Patentes y Marcas la inscripción "gato
merenguito", "la mascota".
Ahora, Florentino Pérez la quiere a toda costa, buen sabedor que es una nueva y necesaria fórmula de ingresos, ya que el tema de las camisetas como ingresos añadidos ha dado ya todo lo que tenía que dar. Pérez es conocedor de que necesita nuevas fórmulas de ingresos para las menguadas arcas blancas y una de ellas es la comercialización de la célebre mascota. Pero el problema surge cuando ésta está en manos de su ex empleado Flores, quien tiene denunciado al club blanco ante los tribunales. El Juzgado de Instrucción nº 20 de Madrid tiene actualmente el caso paralizado. En la denuncia, a la que ha tenido acceso e-defensor, se habla incluso de chantaje. Así se puede leer: "el 9 de abril de 1999, el querellante es objeto de chantaje por parte de Antonio Samper Vidal (abogado del club blanco), en presencia de dos testigos, indicándole que cediera al Real Madrid los derechos de inscripción de las indicadas marcas de forma gratuita y sino hacia esto le despediría".
El 20 de abril de 2000, Flores es despedido del Real Madrid por causas improcedentes, como el Juzgado de lo Social nº 36 de Madrid así reconoce. Según se indica también en la denuncia. "posteriormente a su despido, el querellante es objeto de una nueva etapa de coacciones, esta vez realizadas desde la nueva Junta Directiva del Club (presidida por Florentino Pérez)". El Juzgado de Instrucción nº 20 de Madrid debe ahora determinar si es o no cierto lo que indica el ex director de marketing del Real Madrid en su denuncia sobre los comportamientos maquiavélicos y chantajistas de los directivos del Real Madrid y de Florentino Pérez. Según su denuncia se "demuestran hechos y situaciones donde queda claramente reflejados las maliciosas intenciones de los querellados (los directivos merengues), que conociendo la tramitación administrativa de las marcas por parte del querellado, le contrataron laboralmente con el fin de conseguir que José Luis Flores Manuel cediese sin contraprestación alguna al Real Madrid los derechos sobre la Marca Gato Merenguito "la Mascota", y una vez despedido, la nueva junta directiva del Real Madrid (presidida por Florentino Pérez), presiona al querellante con nuevas ofertas de trabajo que resultan vanas, y que las mismas conducen al mismo fin que había venido manteniendo la anterior Junta, la cesión gratuita de los derechos de las marcas, abusando de su avanzada edad laboral y de su precaria situación económica".
Un nuevo culebrón judicial-deportivo que acecha a Florentino Pérez, a su director general Emilio Butragueño y al Real Madrid, y no sólo en cuestiones económicas si no ya de comportamientos poco éticos, que afianzan el lado oscuro de El Buitre, un ídolo de barro, al que muchos auparon en 1986 en México.
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