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El juicio contra Emilio Botín en la Audiencia Nacional por el caso de los contratos de oro pagados como jubilación a sus ex compañeros de "la banda", José María Amusátegui y Ángel Cocostegui, se iniciará
el próximo 24 de enero. El multimillonario pago para quitarse de en medio a sus principales rivales en el control del
SCH, a costa de los beneficios de los pequeños accionistas de esta entidad bancaria, ocasionará el primer peregrinaje judicial del todopoderoso banquero
español. Esto puede acarrearle la perdida de credibilidad ante la opinión pública, algo muy relevante para él y su familia siempre dispuestos a favorecer a los más ricos y pudientes.
Pero analicemos el por qué se ha llegado a esta tensa situación para los hasta hoy intocables Botín. El ex presidente del Banco Central- Hispano, José María Amusátegui, firmó con Emilio Botín tres contratos para rescindir de una manera millonaria su relación contractual con el SCH. El primero de ellos, con fecha de 15 de enero de 1999, recogía tres condiciones monetarias esenciales. La primera, reconocía el derecho a percibir "una pensión vitalicia de jubilación", cuya cuantía anual sería equivalente "al cien por cien de las retribuciones recibidas en el último año anterior a su jubilación, incluido el bonus o gratificación de fin de ejercicio". La segunda, estipulaba que por su condición de miembro del Consejo de Administración del SCH, percibiría vitaliciamente "el 70% de la remuneración anual (con exclusión de las dietas de asistencia) que reciba un consejero en activo de la misma categoría y puesto que él". La tercera, añadía que "además, y como reconocimiento a su extraordinaria labor", se le abonaría "en el momento de su jubilación un bonus de 43.750.000 euros".
El segundo contrato, fechado el 19 de abril de 1999, complementaba y aclaraba los términos del anterior. "Por deseo expreso" de Amusátegui se reflejaba en él que "la pensión de viudedad que a su fallecimiento pueda devengarse se distribuirá entre su actual esposa doña Amalia de León Blanco y su anterior esposa doña María Luz Amusátegui Sandino, mientras no contraigan nuevo matrimonio, en función del número de años de sus respectivos matrimonios con el Sr. Amusátegui, con derecho a acrecer a favor de la superviviente". Además, también se especificaba que, en el caso de su fallecimiento, la remuneración por su cargo de consejero del SCH se repartiría de igual forma entre sus esposas.
El tercer contrato, firmado el 14 de agosto de 2001, recogía que Amusátegui, "de común acuerdo con D. Emilio Botín", decía anticipar la fecha de terminación de la copresidencia en el SCH. Como consecuencia de este cese se aplicaban los derechos de pensiones de jubilación, viudedad y demás derechos previstos en los dos contratos firmados con anterioridad. Así, se especificaba de un manera concreta las cantidades a percibir. Por ejemplo, "la cuantía anual bruta de la pensión de jubilación será de 5.108.603 euros"; la pensión anual bruta vitalicia de viudedad ascendía, en caso de su fallecimiento, "a 1.472.480 euros", que se haría efectiva "en doceavas partes a finales de cada mes". También se le concedía un bonus en "reconocimiento a su extraordinaria labor" por valor de 43.750.000 euros. El importe de dicho bonus se haría efectivo "en un plazo de 5 días contados a partir de la fecha de la celebración del Consejo de Administración del Banco [16 de agosto de 2001]".
En este contrato también se indicaba que su jubilación en el SCH no afectaría a los cargos que ostentaba en las sociedades participadas por el Banco, "cargos en los que será mantenido mientras así se considere conveniente para los intereses del Grupo". Asimismo, conservaría "los derechos de opción sobre acciones del Banco Santander Central Hispano que tiene concedidos por el propio Banco, sin que esos derechos resulten alterados por el pase del Sr. Amusátegui a la situación de jubilado, de forma que podrá que podrá ejecutar sus derechos de opción en los términos, plazos y condiciones en que le fueron concedidos". Por ultimo, se le retribuía con otro bonus equivalente "a ocho doceavas partes del bonus recibido por razón del ejercicio 2000".
Mañana analizaremos lo ocurrido con Ángel Corcóstegui, otro caso muy similar al de Amusátegui. El resultado siempre el mismo: eliminar cualquier atisbo de contrapoder en el SCH. El banquero Botín siempre ha querido ser el más grande de los grandes. Y sin importarle nunca el coste humano ni monetario que fuera.
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