Desde su llegada a la prisión de Brieva, Luis Roldán se encuentra recluido en un departamento aislado, sin compañero alguno, que consta de 5 celdas, un salón de actividades, un departamento de duchas, un
office para el servicio de comidas y un patio. El salón de actividades, donde se encuentran las mesas para comer, no tiene televisión, a diferencia de lo que ocurre en otros módulos y prisiones. Por eso, este salón sólo le sirve para los temas relativos a la higiene y limpieza de los útiles de comida. No tiene nevera alguna a su disposición y no se le permite la entrada exterior de alimentos.
En cuanto al régimen de vida en la cárcel destaca su situación de aislamiento La celda de Luis Roldán es una celda ordinaria, con camastro, mesa, lavabo e inodoro, permaneciendo las restantes celdas cerradas. Su soledad -vive, come y cena sólo en el módulo- la salva con la lectura de periódicos, revistas, escuchando música (tiene un reproductor de CD) y, sobre todo, viendo mucho tiempo la pequeña televisión que tiene en su celda. Ve todos los partidos de fútbol. Hay que recordar que era un fiel seguidor del Real Zaragoza. Para ver los partidos adquirió, con cargo a su
pecunio, un decodificador de "Canal Plus". También gasta su tiempo en salir al patio durante las horas reglamentarias, aunque lo haga solo. Salvo excepciones, su trabajo se reduce a encargarse de la limpieza diaria de su módulo.
En teoría siempre debe haber un funcionario de guardia con él. Uno de ellos es el encargado del departamento. Precisamente, el primer destino de Roldan en la prisión de Brieva fue de "ayudante del encargado del departamento", cargo en el que, en teoría, estuvo hasta el 21 de marzo de 2000 y que le sirvió para redimir condena (899 días de reducción ordinaria y 900 días de extraordinaria). Sin embargo, según ha comentado Roldán a sus letrados, "los funcionarios del módulo, cada vez que realizan el cambio de turno, se limitan a comprobar mi presencia, para a continuación marcharse y dejarme solo". Según su testimonio, a las horas de desayuno, comida y cena, el funcionario regresa, abre la puerta del módulo y tras dejarle la comida vuelve a marcharse y queda de nuevo en solitario.
"La anterior situación supone que se le esté aplicando, de manera encubierta, el artículo 10 de la LOGP (régimen cerrado) que por su duración en el tiempo se ha convertido en una auténtica sanción de aislamiento, teniendo ya una duración de más de nueve años. Esto ha supuesto un trato inhumano y degradante que ha repercutido negativamente en su salud psicológica", afirma el abogado Agustín Guardia.
Según el abogado de Roldán, "cualquier petición del interno ha sido rechazada de manera sistemática. Por ejemplo, en un principio se le denegó que pudiera tener un reproductor de CD, y ello por motivos de seguridad. Posteriormente, el juzgado de Vigilancia Penitenciaria corrigió dicha decisión y se lo concedió".
Según los doctores que le atienden, el ex director de la Guardia Civil se encuentra bastante molesto con el tratamiento penitenciario de aislamiento que recibe. "Me dijeron que todo lo que pidas se te va a denegar(..) emiten juicios sobre mi estado sin venir a verme (...) la aplicación retroactiva de la ley a mi caso y su misma redacción están hechas para hundirme. El modo de tratarme la dirección del Centro añade un plus de dolor y arbitrariedad que me desanima", les dijo en una de sus entrevistas. "No deseo ver a nadie, y eso que los funcionarios que me tratan de cerca son amables y respetuosos".
Está molesto porque se le haya abierto la correspondencia en alguna ocasión, en concreto, un sobre que le dirigieron sus abogados. Denuncia que no tiene monitor deportivo, ni sociólogo, ni maestro de taller. Las visitas también se le han denegado en muchas ocasiones. Por ejemplo, la visita del que fue su amigo en sus tiempos de Delegado del Gobierno en Pamplona, el comisario de Policía A. Pascual.
Sus allegados dicen que es una persona con gran sentido del deber, quizá algo que sí adquirió en su paso por la Guardia Civil. Precisamente, según indican los doctores que le atienden, sus mecanismos de defensa contra la ansiedad son "racionalización, control y orden. Teme que aparezca la impulsividad destructiva si sus defensas fallan. Teme convertirse en una persona inútil y desvalida". Quizá por eso, Roldán ha vuelto a retomar la carrera de Ciencias Políticas a través de la UNED con buenos resultados en la convocatoria de junio. Su delicada situación personal le hizo abandonar temporalmente estos estudios aunque, según fuentes de Instituciones Penitenciarias, nunca ha sido un gran estudiante. Prueba de ello, afirman, es "que Instituciones Penitenciarias le quitó la beca de estudios y el dinero de la matrícula".
Roldán no es de esa opinión y ha denunciado a la Junta de Tratamiento de Brieva sus carencias para seguir la carrera universitaria en la UNED. Así se lo decía en un escrito: "estudios que curso con grandes dificultades dado que no es posible mi asistencia a clase, ni dispongo de la posibilidad de videoconferencias, comunicación telemática, convivencias, ni correo electrónico e incluso, en alguna asignatura, ni el programa informático existente, ya que no dispongo de PC ni de su conocimiento. Es decir estudios de manera totalmente autodidacta y sin los medios que pone a disposición la UNED con carácter ordinario". Sin embargo, para los psiquiatras que le atienden, "utiliza la intelectualización como principal táctica defensiva en las situaciones que percibe como estresantes y dolorosas".
Según las denuncias interpuestas por su letrado ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, "durante cinco años, nadie de los responsables del equipo de tratamiento se personaron en el modulo de reclusión. Malamente se puede hacer un informe de nada cuando no se acude a visitar al que tiene que ser evaluado. Con todos los respetos, entendemos que falta rigor y profesionalidad en los equipos de tratamiento que literalmente se han olvidado del recluso".
Para el letrado Agustín Guardia, "la actuación de los responsables del centro de Brieva está presidida por el aquí se le niega todo, tenga razón o no, y que recurra al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, ya que si hay problemas, que no puedan decir que nosotros somos los que se los hemos dado. Esta situación es arbitraria e injusta y rayando, incluso, con la comisión de un delito de prevaricación, ya que son criterios políticos los que motivan a la Junta y obvian las obligaciones constitucionalmente inherentes a su función penitenciaria".
Como primer paso para alcanzar su libertad Roldán deberá satisfacer las responsabilidades civiles derivadas de sus delitos. Según su abogado, "existe por su parte una insolvencia parcial, al haber puesto a disposición de la Sala todos los bienes de su propiedad. En este sentido, Roldán sólo podría cumplir con la parte no satisfecha suscribiendo, cosa que ya ha hecho, la promesa de satisfacerla con las rentas de su futuro trabajo y así poder ir abonando dicha responsabilidad. La cantidad que se ofrece ascendería a la que sea legalmente embargable en la cuantía que exceda del salario mínimo interprofesional".
El ex director de la Guardia Civil cumple una condena, ejemplar y ejemplarizante, de 34 años de cárcel con el límite máximo de 20 años de cumplimiento. Pero a este límite hay que aplicarle la reducción de pena por trabajo y así, el 20 de marzo de 2005, habrá cumplido las tres cuartas partes de su condena, lo que lleva aparejada la posibilidad de libertad condicional. Roldán saldrá a la vida, estará libre. Sin embargo, todo indica que será una persona con necesidades básicas insatisfechas, con dificultades de autoafirmación y con sentimientos de auténtica soledad. Y todo ello, sin el espía Francisco Paesa Sánchez y sus maletines.
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