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El nuevo presidente del Gobierno español, el
socialista José Luis Rodríguez Zapatero, tiene sobre su mesa
la primera patata caliente de su mandato, al margen del grave
problema del terrorismo islámico. Su confidente personal en
temas de Interior, el ex secretario de Estado de Seguridad,
Rafael Vera, puede volver a la cárcel si el Tribunal Supremo
así lo decide en algún momento.
Por ahora, Rafael Vera se ha salido de nuevo con la suya. Ha
conseguido otra vez la suspensión del pleno del Tribunal
Supremo, fijado inicialmente para el día 21 de abril. La Sala
Penal del Tribunal Supremo ha acordado tramitar la recusación
planteada por el ex secretario de Estado de Seguridad contra
el magistrado que debía presidir dicha Sala, Joaquín
Delgado. Vera cree que carece de la imparcialidad necesaria
para estudiar su recurso contra la sentencia de la Audiencia
de Madrid que le condenó a siete años de cárcel por
apropiarse de fondos reservados del Ministerio del Interior,
debido a que fue el ponente de la sentencia del "caso
Marey", que en 1998 le condenó por el secuestro de
Segundo Marey.
La tramitación de la recusación ha obligado al tribunal a
retrasar la vista de los recursos de casación del "caso
fondos reservados" fijada para el 21 de abril. Cuando se
resuelva el incidente, se establecerá una nueva fecha. Por
ahora, el Supremo ha dado traslado a las partes personadas en
los recursos para que formulen alegaciones al incidente de
recusación.
La Sala de lo Penal del Supremo tenía previsto celebrar ese día
los recursos de casación presentados contra la mencionada
sentencia del conocido caso "fondos reservados",
dictada en enero de 2002 por la Audiencia Provincial de
Madrid, que condenó a siete años de cárcel al ex secretario
de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, a seis años al ex
director de la Policía, José María Rodríguez Colorado, y a
cuatro años al ex director de la Seguridad del Estado, Julián
Sancristóbal, entre otros.
Esta es la segunda suspensión, ya que en un principio la
vista se iba a celebrar durante el pasado mes de febrero, en
plena campaña electoral a la Moncloa que dio el triunfo a ZP,
pero el Tribunal Supremo consideró que de celebrarse la vista
del caso, como tenía previsto, podía modificar los
comportamientos e incidir en las manifestaciones de
determinados políticos que podían utilizar dicho juicio para
su único beneficio en plena campaña electoral.
La pregunta que flota en el ambiente es ¿Que va ocurrir?...Si
el Supremo ratifica la sentencia de la Audiencia de Madrid,
Rafael Vera deberá volver a entrar en prisión junto a Rodríguez
Colorado, dos importantes miembros asesores, sin cargos, de la
nueva cúpula de Seguridad del recién estrenado PSOE de
Zapatero.
El "caso de los fondos reservados" será el primer
gran problema de imagen que afronte el nuevo gobierno
socialista. Muchos dicen que Zapatero y el controlador de la
sede de Ferraz, el ex ministro de la era González, Alfredo Pérez
Rubalcaba, le deben toda la información paralela sobre los
sucesos del 11-M en Madrid a Rafael Vera y a sus antiguos
cargos y colaboradores en el Ministerio del Interior, que
dicen que fueron también la fuente privilegiada de información
que utilizó la cadena SER para la revolución paralela.
La Sala del Supremo que juzgará este caso está compuesta
inicialmente por Joaquín Delgado (Asociación Profesional de
la Magistratura, APM), que ejercerá de presidente si
finalmente la recusación de Vera no tiene el efecto deseado;
Cándido Conde-Pumpido (Jueces para la Democracia); Juan
Saavedra (Francisco de Victoria); Francisco Monterde (APM) y
José Ramón Soriano (APM). Este último magistrado será el
ponente de la sentencia del Supremo sobre este caso. Soriano
sustituye al inicialmente designado, Joaquín Martín Canivell,
quien ya no está designado en la Sala II del Tribunal
Supremo.
Junto al magistrado Soriano Soriano, también figuraba
inicialmente en la Sala de Supremo elegida para el caso
"de los fondos reservados" el magistrado Cándido
Conde- Pumpido, uno de los jueces que condenaron a Vera y al
ex ministro socialista, José Barrionuevo, por el secuestro de
Segundo Marey. Conde-Pumpido, que durante diez años ejerció
la Presidencia de la Audiencia de Segovia, no ha podido al
final "ascender" a ser miembro del Tribunal
Constitucional, como en un principio se decía a pesar de
contar el aval del presidente del Gobierno, Rodríguez
Zapatero.
Ya hay quien dice que detrás de esta decisión personal de
Zapatero se escondía un interés por apartar del caso
"fondos reservados" a una persona rigurosa e incómoda
para los futuros intereses de Rafael Vera. No en vano, ya
estando en la Sala Segunda del Supremo participó, junto al
ahora magistrado recusado Joaquín Delgado, en el juicio
contra José Barrionuevo y su número dos, Rafael Vera, por el
secuestro de Segundo Marey, la primera acción que
reivindicaron los GAL. Tanto Delgado como Conde-Pumpido se
pronunciaron a favor de condenarles. Como finalmente ocurrió,
ingresando los dos socialistas durante varios meses de 1998 en
el viejo penal de Guadalajara.
Sin embrago, ya han transcurrido más de dos años desde la
sentencia de primera instancia de la Audiencia de Madrid que
absolvió a los ex ministros del Interior socialistas, José
Barrionuevo (con una solicitud de siete años de cárcel) y
José Luis Corcuera (a quien se le pedía seis años de prisión),
y todavía no se ha hecho efectiva para el resto de los
imputados. Será el Supremo quien deberá dictar la sentencia
definitiva del caso. Si se confirmasen las condenas, Rafael
Vera deberá volver a la cárcel, como también deberá
ingresar el ex director de la Policía, José María Rodríguez
Colorado.
La Audiencia estableció la mayor condena para Vera por haber
usado irregularmente los fondos reservados del Ministerio del
Interior, tanto en beneficio propio como en el de otros ex
altos cargos del citado departamento, en forma de sobresueldos
o "indemnizaciones". Según la sentencia, Vera
sustrajo para sí 141 millones de pesetas, mientras que San
Cristóbal, condenado a cuatro años de cárcel, se hizo con
130 millones. Además, Vera fue también condenado a restituir
al Estado la mayor parte del dinero sustraído: 650 millones
de pesetas. Dos fincas, una de ellas la conocida por "El
Relumbrar" en Alpera (Albacete), y a cuya adquisición
destinó Vera parte de este dinero, según declaró probado la
Audiencia de Madrid, servirán como garantía de esta devolución
a las arcas públicas.
El ex secretario de Estado socialista se encuentra actualmente
en libertad y solicitó hace meses el reingreso a su cargo de
aparejador en el Ayuntamiento de Madrid. Sin embargo, en caso
de confirmarse las condenas, Vera deberá volver a la cárcel.
Su compañero de celda en aquella ocasión fue el ex ministro
socialista José Barrionuevo, actualmente en libertad
condicional y dedicado a la publicación de libros. El último,
de reciente aparición, titulado "Procesos políticos en
España", es un texto reivindicativo de la "vieja
guardia" del PSOE y que fue escrito en parte en la cárcel
de Guadalajara.
Junto a Rafael Vera, han presentado también recursos de
casación en el caso "de los fondos reservados", la
mayor parte de los condenados: la familia de su suegro,
Enrique Esquiva, fallecido hace unos meses; el ex director de
la Policía, José María Rodríguez Colorado; el ex jefe del
mando único de la Lucha Antiterrorista, Francisco Álvarez
(condenado a 11 meses de cárcel); y el ex gobernador civil de
Vizcaya, Iñaki López (condenado a 10 meses).
Quién no ha presentado recurso alguno en este caso ha sido
Julián Sancristóbal, el ex director general de Seguridad
bajo el Gobierno González. Sancristóbal se encuentra
actualmente en régimen de tercer grado penitenciario por su
condena en el secuestro de Segundo Marey. Por motivos de
seguridad se le ha aplicado el artículo 86.4 del Reglamento
Penitenciario, por lo que no tiene ni siquiera que ir a dormir
a la prisión. Sólo se debe presentar dos veces por semana en
el centro penitenciario madrileño de Victoria Kent.
La decisión definitiva del famoso caso "de los fondos
reservados", que ya ha comenzado con alteraciones políticas
y que ya lleva en sus espaldas dos suspensiones, será una de
las primeras patatas calientes de la nueva era ZP. Y en ella
se basará su imagen de cambio o de continuidad con la vieja y
manida etapa de Felipe González.
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