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Que la Cruz Roja necesita dinero nadie
lo duda. Que la Cruz Roja en un organismo que todos
necesitamos por su labor social tampoco nadie lo duda. Pero
lo que tampoco nadie duda ya es que sus métodos para
recaudar dinero burlan la legalidad establecida y rayan con
límites de moralidad que deben presidir sus justas causas.
Me refiero al nuevo escándalo que acecha a los actuales
directivos de Cruz Roja Española deseosos de conseguir
dinero al coste que sea.
Para recaudar euros tienen varios métodos.
Uno consiste en vender muchos de los hospitales, centros e
inmuebles que Cruz Roja Española tiene repartidos por toda
la geografía española. Además esta venta se está
realizando a entidades privadas, según dicen fuentes de
Cruz Roja, “porque el Estado no lo quiere comprar”.
Pero, por ahora, el problema no radica aquí. Lo grave
consiste en que los dirigentes de Cruz Roja han concedido a
una empresa privada, al estilo de las empresas de cobro de
morosos, toda la capacidad para recaudar el dinero de
donativos y de hipotéticos asociados.
Esta empresa, al estilo de famoso Cobrador del Frac o del Enterrador,
lo que hace es presionar a las personas, casi siempre
mayores, con métodos que rozan la ilegalidad con el único
fin de conseguir dinero al precio que sea, ya que del botín
amasado ellos se llevan una gran parte para su bolsillos. El
sistema establecido consiste en llamar insistentemente por
teléfono a los domicilios particulares de toda España e
intentar pillar presa,
es decir, hablar con personas mayores. En el momento que se
consigue “un pardillo” se le solicita de entrada como mínimo
600 euros y, lo que es aun más grave, el número de cuenta
bancaria donde realizar dicho cobro, lo cual vulnera la
intimidad que protege la Constitución Española y Europea.
Muchas de estas personas, en su mayoría
mayores en casi todos los casos denunciados, no dudan en dar
su número de cuenta ya que “es para la Cruz Roja”. Esta
utilización de un nombre y una seña, que en muchos
momentos ha sido modélico, es el pasaporte utilizado por
estas empresas de cobro para conseguir los números de
cuentas corrientes. Un hecho que debería ser de inmediato
controlado por la Agencia Española de Protección de Datos,
que debería abrir una investigación al respecto dadas las
denuncias ya presentadas ante Cruz Roja Española por lo que
consideran una “fragante vulneración de la intimidad de
las personas, en algunos casos, indefensas”.
Muchos familiares de estas personas
supuestamente presionadas han telefoneado a la sede de Cruz
Roja denunciando este proceder. La respuesta ha sido
tajante: “nosotros hemos dado a una empresa privada la
recaudación de cuotas y donativos de simpatizantes”.
Cuando alguno de los hijos o familiares de los presuntamente
engañados han intentado deshacer el entuerto ya no ha sido
posible. El número de cuenta corriente ya figuraba en poder
de estos supuestos testaferros de Cruz Roja Española. A su
vez, cuando a esta empresa privada se la solicitado por los
donantes que se personasen en su domicilio para cobrar la
cuota, la respuesta ha sido la siguiente: “Nosotros
estamos en Madrid y no nos vamos a desplazar hasta allí
(refiriéndose a cualquier punto de la geografía española),
por lo que necesitamos indispensablemente su número de
cuenta corriente”. Basta significar que Cruz Roja tiene
delegaciones en todas las comunidades autónomas.
Muchas son ya las voces que exigen que
este sistema, cada vez más de moda en España, debe ser
controlado de inmediato por la Agencia de Protección de
Datos que debe iniciar una investigación sobre el proceder
de los actuales responsables de Cruz Roja Española, un
organismo con una larga trayectoria que no debe ser
utilizada como tarjeta de presentación y recaudación de
unos posos privilegiados. Además urge saber dónde van a
parar esa larga lista de números bancarios conseguidos por
métodos que rayan la ilegitimidad y que pueden vulnerar la
legislación europea vigente.
Como diría el recordado José María
García: ¡Ojo al dato!... ya lo saben, si llaman de parte
de Cruz Roja que se disparen todas las alarmas, que comienza
la presión del cobrador
de la cruz.
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