El compadreo político por el control de las
Cajas de Ahorro (I)
Por Juan Luis Galiacho
De todos es conocida la tendencia de los partidos políticos, constitucionales o nacionalistas, a intervenir en todos aquellos aspectos de la economía que le sirvan para el cumplimiento de sus metas políticas y en el control de la sociedad. Por ejemplo, se atisba hoy en día con el asalto al poder de las Cajas de
Ahorro que dominan en sus respectivas comunidades autónomas. Se
pretende así un total control financiero y político desde sus consejos de administración, sobre todo cuando las empresas sobre las que se toman las participaciones son de servicios y, en algunos casos, están reguladas por la propia Administración.
Un caso reciente se ha producido en Andalucía. La iglesia y el PSOE se daban la mano, a pesar de sus supuestas controversias o de lo que determinados sectores quieren lanzar públicamente. Así, el obispo de Córdoba,
Juan José Asenjo, y el consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, escenificaban el pasado 19 de noviembre la buena sintonía entre ambas instituciones con la constitución de la nueva asamblea general de
Cajasur, siguiendo el guión pactado por ambos en diciembre de 2004, en el abrazo conocido como
"Pacto de Santa Lucía".
Se culminaba de este modo el proceso por el que Cajasur, caja fundada por la Iglesia Católica y bajo el control del Cabildo Catedralicio de Córdoba, volvía a estar bajo la tutela de la Junta de Andalucía. En 2002, bajo la presidencia del omnipresente sacerdote
Miguel Castillejo, Cajasur huyó del control autonómico y se situó bajo el paraguas del Ministerio de Economía, entonces bajo el control del PP. Tras la victoria del PSOE en las elecciones autonómicas de marzo de 2004, el
consejero Griñán, y el obispo Asenjo comenzaron una negociación que ha permitido el regreso de Cajasur al control político. Una operación beneficiosa para los partidos dominantes que se reparten el poder en el consejo de esta Caja, con cuatro miembros el PSOE y con dos cada uno, PP e Izquierda Unida.
El actual presidente de Cajasur, el canónigo Juan
Moreno, continuará en su cargo en la nueva etapa hasta que cumpla la edad de jubilación obligada, los 75 años, a comienzos de enero de 2007. El PSOE se queda con la vicepresidencia primera, de carácter ejecutivo, que ostentará el alcalde de Palma del Río, el socialista
Salvador Blanco. La vicepresidencia segunda, no ejecutiva y con funciones de representación del presidente, será para otro canónigo que apunta a ser el nuevo recambio presidencial, Fernando
Cruz-Conde. Una tercera vicepresidencia que se creará en breve la ocupará gracias a este reparto el PP, probablemente el ex eurodiputado popular Juan
Ojeda. Para acomodar este acuerdo será necesario reformar los estatutos en una Asamblea general ordinaria que se celebrará en diciembre o enero, una vez se haya configurado este nuevo reparto de poder en la entidad en la que por primera vez en su historia aparecen tres mujeres en su consejo.
Tras meses de tiras y aflojas, la Iglesia cede a todo cuanto le han exigido los políticos andaluces, ante el temor de una intervención del Banco de España. Lo último ha sido la creación de una tercera vicepresidencia en la Caja. Este acuerdo se terminó de cerrar en una conversación entre el presidente del PP andaluz, Javier Arenas (de nuevo con poder en la sede de Génova, concedido por el ahora hombre fuerte
Ángel Acebes), y el obispo Juan José Asenjo. La unidad de los tres partidos que suscribieron un pacto sobre el futuro de Cajasur (PSOE, PP e IU) ha sido vital para que la Iglesia cambiase la cara. De nuevo el control de una caja de ahorros ha sido clave para que PSOE, PP e IU olviden las rencillas acumuladas en la etapa anterior y lleguen a un acuerdo para repartirse la cuota del poder político en la entidad cordobesa. El compadreo político se hace efectivo, en esta ocasión, con Cajasur.
Una Caja de Ahorros que se permite realizar en los primeros meses de octubre un "crucero formativo", pagado por sus impositores, para que sus dirigentes se formen por aguas del Danubio. Un viaje al que han asistido la mayoría de los miembros del Consejo de Administración y Comisión de Control de Cajasur, acompañados por familiares, según ha denunciado el
sindicato independiente Cecasur. Un "crucero
formativo" que fue aprobado el pasado mes de mayo, cuando aún presidía la Caja el sacerdote Miguel Castillejo, que ha estado en el poder 28 años. El sindicato Cecasur ya ha exigido la máxima información sobre dicho crucero para que la transparencia sea también una de las características de esta nueva etapa política y considera necesario obtener respuesta a cuestiones cómo: ¿Es cierto que el barco contratado contaba con más de 100 plazas, cuando los asistentes no han superado los 55? ¿Es cierto que en ambientes eclesiales se ha comentado la ausencia de la diócesis de varios vicarios que son consejeros de Cajasur? ¿Los directivos que han viajado han asistido a clases de "formación", tal y como era el fin del crucero?
Además el sindicato Cecasur recuerda que el evento se ha celebrado a tan solo unos días de la Fiesta del Ahorro, donde los trabajadores, desde hace años y por acuerdo de las partes en convenio de empresa, vienen percibiendo una cantidad lineal a cuenta de incentivos. "Esperamos que estas sesiones formativas no sean óbice para que la parte social reciba su anticipo en cuantía igual a la del año pasado más el IPC correspondiente por la subida del nivel de vida", afirman.
Es un ejemplo más en la carrera por el control de las Cajas Ahorros, entidades que ocupan hoy, con creces, el terreno que está dejando libre la gran banca dentro del tejido industrial.