Desde la Asociación de Derechos Humanos se ha dirigido al Consejo
General del Poder Judicial (CGJP) un escrito de denuncia
contra el Magistrado-Juez del Juzgado de Primera Instancia e
Instrucción nº 3 de los de Melilla que autorizó las escuchas
telefónicas ilegales en el denominado "caso Novolujo".
Según se indica en la denuncia de dicha Asociación que tiene en su
poder E-Defensor:
"Por los medios de comunicación hemos tenido conocimiento del
archivo por el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 3 de los
de Melilla de las diligencias previas iniciadas en el públicamente
conocido como "Caso Novolujo". Estas diligencias se
abrieron como consecuencia de diversos presuntos delitos
relacionados con el blanqueo de capitales procedentes del
narcotráfico, y en el curso de las mismas se acordó el ingreso en
prisión de varios ciudadanos, entre los que se encontraba el
entonces Consejero de Economía y Hacienda de la Ciudad de
Melilla.
El archivo ha estado motivado por la declaración de ilegalidad
de diversas escuchas telefónicas acordadas por el
Magistrado-Juez Instructor. Esta actuación jurisdiccional supone un
grave atentado contra el secreto de las comunicaciones, que
garantiza el apartado 3 del artículo 18 de nuestra Constitución y
demás legislación ordinaria de aplicación. Además, constituye un
descrédito público para la Justicia que asuntos que han
causado tanta alarma social resulten finalmente archivados por
defectos de forma, lo que contribuye a crear en la opinión pública
una idea de impunidad en relación con actos cometidos por
Autoridades públicas y personajes con influencia económica. A esta
idea contribuye el hecho de que el mismo Magistrado-Juez Instructor
acordara también escuchas ilegales durante el año 1992, en unas
diligencias en las que resultaba imputado como presunto autor de un
delito de cohecho el Senador del Reino por Melilla, D.
Carlos Benet Cañete, diligencias que también fueron archivadas
por el mismo motivo. Sobre este último hecho interesamos que
por el Consejo también se realicen las averiguaciones oportunas
para su confirmación".
Estos presuntos "contubernios" judiciales ya
hicieron que el mes de julio de 2005 los inspectores del CGPJ se
desplazaran hasta Melilla para elaborar un informe interno a raíz
de una denuncia sellada con el número de referencia 295/2004. Por
eso la preocupación dentro del CGPJ es grande y ahora se une
esta denuncia de la Asociación de Derechos Humanos ante el
presidente Francisco Hernando por cómo se están llevando
los procedimientos judiciales. El CGPJ debe determinar de una
vez por todas si el funcionamiento de la Sección Séptima de la
Audiencia Provincial de Málaga en Melilla es o no el correcto.
Se da la circunstancia de que dos presidentes de los cuatro
que ha tenido Melilla hasta el momento han sido inhabilitados
posteriormente por la Justicia española para ejercer cargos públicos.
Se trata de Ignacio Velázquez (PP, de 1991 a 1998) y de Enrique
Palacios (PP, de 1998 a 1999). Pero, además, antes de ser
Ciudad Autónoma, también fue inhabilitado el alcalde Gonzalo
Hernández (PSOE, que estuvo de 1983 a 1991). Y ahora, el
Supremo investiga la gestión del actual presidente Juan José
Imbroda, vinculado al PP.
Juan José Imbroda es senador desde el mes de marzo de 2000 y
presidente de la Ciudad desde julio de 2000. Imbroda controla
el gobierno de Melilla gracias a los 15 diputados de su partido UPM,
ahora PP, mientras que la oposición está representada por 7
diputados de Coalición por Melilla (CPM), el partido del líder
musulmán Mustafa Aberchán, y 3 del PSOE. En la actualidad, Juan
José Imbroda figura en la página web del Senado como integrante
de la Comisión de Defensa y de la de Suplicatorios.
Precisamente, esta última será la que deba estudiar el caso
si el Tribunal Supremo se declara finalmente competente en caso de
encontrar indicios de culpabilidad en la gestión de Imbroda.
En definitiva, la Ciudad Autónoma de Melilla vive intentos por
parte de los poderes fácticos de controlar la Ciudad al precio
que sea, máxime cuando para el año 2010 está previsto la supresión
de los aranceles y el fin del comercio atípico, más conocido
como el contrabando con Marruecos. A ello se une que en la ciudad
marroquí de Nador, situada a unos 20 kilómetros de la frontera, se
quiere ubicar uno de los más lujosos puertos deportivos del
Mediterráneo, con el capital económico añadido que ello conlleva,
y donde el aeropuerto de Melilla se prepara como puerta de entrada. |