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Se estrecha el cerco judicial a Emilio Botín. El presidente
del Banco de Santander deberá hacer frente en los próximos
meses -a pesar de los denodados esfuerzos de su defensa en
retrasar lo máximo posible el procedimiento penal- a uno de
los juicios más vitales para su carrera y su futuro, que
puede ser el de pena de prisión. La instrucción judicial
del "caso cesiones de crédito", a cuyo
sumario ya cerrado ha tenido acceso e-defensor, y que
dará en exclusiva a lo largo de los próximos días,
advierte que en este procedimiento se juzgarán unas
conductas que han dado lugar presuntamente a la mayor
defraudación fiscal jamás perpetrada en España.
Según consta en el sumario (Procedimiento Abreviado
53/92), durante los años 1988 y 1989, el Banco de Santander
presidido por Emilio Botín manejó cerca de medio billón
de las antiguas pesetas presuntamente en "dinero
negro", un dinero que era desconocido por la
Hacienda Pública y que provenía de fuentes financieras ilícitas
y con el único ánimo de conseguir importantes beneficios
indebidos.
Para ello, según se dice en la instrucción judicial,
"el Banco, bajo el respaldo protector de su nombre y su
prestigio, garantizó a sus clientes que nunca facilitaría
al Fisco la identidad de los titulares efectivos de las
operaciones ni el carácter ni circunstancias de las
mismas".
Tras más de quince años de instrucción judicial, una de
las más largas jamás practicada en España, se ha podido
demostrar que Botín y sus hombres lograron cerrar 42.274
cesiones de crédito por un valor total de 432.965
millones de las antiguas pesetas, que a día de hoy
significaría una presunta defraudación de más de medio
billón. En los más de 30 tomos que abarca el
procedimiento judicial que ha llevado la jueza titular del
Juzgado Central nº 3 de la Audiencia Nacional, Teresa
Palacios, se indica que cuando el Banco fue requerido
por la Administración Tributaria para facilitar el nombre
real de los titulares de las operaciones, ofreció a sus
clientes [entre ellos, la Compañía Telefónica, Cartera
Central, Torras Hostench de Javier de la Rosa, Hoteles
Mallorquines de Escarrer, etc…] realizar falsos cambios
de titularidad en las cesiones de crédito ya
formalizadas, "proporcionando a la Hacienda Pública
identidades falsas como si en realidad correspondiesen a los
titulares efectivos de las operaciones. Todo ello con el fin
de que los interesados pudieran defraudar a la Hacienda Pública
la cuota tributaria que venían obligados a pagar como
consecuencia del afloramiento de los capitales
ocultos".
La investigación judicial ha podido contrastar, con pruebas
fehacientes, que dicha información era falsa sobre 9.566
operaciones de cesiones de crédito. Pero, además,
paralelamente a ello, la policía judicial ha comprobado que
el Banco Santander puso en marcha una operativa presuntamente
fraudulenta por la cual los empleados del banco,
mediante instrucciones directas de los asesores personales
de Emilio Botín, simularon contratos y resguardos
provisionales con el fin de aparentar que esas operaciones
se habían realizados por terceras personas y no por los
verdaderos titulares.
Fallecidos, emigrantes y desvalidos fueron utilizados
Según obra en el sumario del "caso
cesiones" al que ha tenido acceso e-defensor,
para ejecutar ese plan, Botín y sus hombres (entre ellos,
el abogado del Estado Rodrigo Echenique, el también
abogado del Estado José Ignacio Uclés, Joaquín Barón,
Ricardo Alonso, Lorenzo Solana…) declararon como titulares
de dichas cesiones a personas fallecidas, a emigrantes no
residentes en España, a ancianos desvalidos, a trabajadores
en paro, a familiares de empleados del banco y hasta
antiguos clientes que ya no tenían relación alguna con el
Banco de Santander. Todo ello indica que bastaba con
cualquier identidad falsa que permitiera consumar la
actuación presuntamente defraudatoria.
Además, según consta en el escrito de acusaciones,
"el Banco de Santander, que había ejecutado tales conductas
delictivas con manifiesta conciencia de su ilicitud, no
tuvo reparo alguno en elaborar y entregar a sus clientes
otra documentación falsa que les permitiera mantener
ante la Inspección de Hacienda que los capitales tenían su
origen en ejercicios prescritos y, por tanto, no venían
obligados a declarar las cantidades defraudadas".
En estas operaciones de cesiones, cuya denominación exacta
era "cesiones de nuda propiedad de créditos",
Emilio Botín puso en marcha toda su maquinaria a
través de las entidades crediticias del Banco de Santander,
la Banca Jover, el Banco Comercial Español y el Banco de
Murcia
Según consta en el sumario, la inspección de Hacienda
realizó a lo largo de la instrucción once visitas de
registro a la sede del Grupo Santander. En una de
ellas, se halló uno de los ficheros claves, donde se
ocultaban los nombres reales de los clientes, el
conocido por el nombre de "Pos.movimi.nudapro.F200589".
A través de dicho fichero Hacienda consiguió 118 registros
con datos identificativos de los titulares reales de las
cesiones de crédito.
Este primer hallazgo supuso un cambio radical en la
estrategia de Botín y sus hombres. De la negación absoluta
del conocimiento del caso se pasó a la disposición teórica
de entregar la información sobre las identidades de los
cesionarios, aunque se solicitaba a la Administración
"un cierto tiempo para su averiguación y determinación".
Sin embargo, todo quedó en la nada. Se trataba, según
la instrucción judicial, de dosificar una información
incompleta.
Este último hecho enfadó aun más a los inspectores de
Hacienda que comenzaron actuaciones individuales en
distintas provincias españoles, como Las Palmas, Zaragoza.
Vizcaya…comprobando que los apuntes bancarios de
caja correspondientes a las cesiones eran falsos en
su mayor parte. Al encontrarse en un callejón sin salida,
los dirigentes del Grupo Santander intentaron
retardar todavía más la instrucción judicial facilitando
al Fisco sólo el nombre y el primer apellido de
determinados clientes, sin identificarlos con su
correspondiente número de DNI, según se refleja en el
folio 828 de la pieza documental del sumario.
Además, en otras ocasiones, simplemente se señalaba
correspondía "al portador". Esta información
defectuosa fue entregada de este modo, según consta en
la instrucción judicial, por orden directa del abogado
del Estado en excedencia Rodrigo Echenique, un gran
conocedor de las cuestiones tributarias, y por entonces
consejero delegado del Banco Santander.
Además, ante el temor que los inspectores siguieran
investigando por su cuenta y riesgo, el propio Emilio Botín
se dirigió personalmente a uno de los pesos pesados del
PSOE, el hoy presidente del Parlamento Europeo y ex ministro
de Economía, José Borrell, con el aparente fin de
dar por zanjada la investigación, según obra en los folios
546 al 548 de la pieza documental del sumario. Según la
acusación del caso, que representa la Asociación para la
Defensa de Inversores y Clientes, "estos son los métodos
al alcance de las personas excepcionalmente poderosas, los
demás tenemos que ajustarnos al procedimiento que marca la
ley". Hay que reseñar que el Banco Santander ha
financiado muchas campañas electorales del PSOE,
algunos de cuyos créditos fueron pasados en su día a la
contabilización del Banco como "fallidos".
Pero donde la investigación judicial ha comprobado que más
identificaciones falsas se realizaron fue en la isla de
Tenerife, donde se utilizaron como titulares ficticios
de las operaciones a emigrantes españoles residentes en
Venezuela, sobre los cuales no existía riesgo fiscal
alguno. También se han identificado a personas fallecidas
con anterioridad a la formalización de las cesiones, a
personas con el subsidio de desempleo y a pensionistas
modestos. E, incluso, según la instrucción judicial, se
utilizó el nombre de ancianos internados en
residencias geriátricas que resultaron ilocalizables
cuando se inició la labor judicial de comprobación. Todos
estos datos que aquí se apuntan figuran en los informes
periciales que obran en los tomos 29,30, 31 y 32 del sumario
"caso cesiones".
Compleja operativa conocida por el nombre en clave de
"Las directrices de enero"
En la investigación realizada por e-defensor sobre
el sumario del "caso cesiones"
(Procedimiento Abreviado 53/92 del Juzgado Central de
Instrucción nº 3) siguen apareciendo novedosos y
significativos datos. Por ejemplo, que los cambios de
titularidad realizados en el caso "cesiones de crédito",
sin conocimiento y sin consentimiento de las personas
utilizadas para tal fin por los responsables del Banco
Santander, entidad presidida por el banquero Emilio Botín,
han significado la apertura paralela de diferentes procesos
penales por usurpación de personalidad. Entre los
casos que e-defensor ha comprobado se encuentran: uno
en el Juzgado de Instrucción de Monzón (Huesca), otro en
el Juzgado de Instrucción nº 8 de Murcia, otro en el nº 1
de Toledo, otro en el nº 5 de Albacete, otro en La Laguna
(Tenerife), otro en el nº 1 de Zaragoza… y así
sucesivamente.
Todos estos cambios ficticios de titularidad, que
según la instrucción judicial eran conocidos presuntamente
por Emilio Botín, formaban parte de una compleja
operativa ideada por el presidente del Santander y sus
hombres y conocida por el nombre en clave de "Las
directrices de enero". Según obra en el tomo 39
del sumario, "Las directrices de enero" señalaban
la forma adecuada para ejecutar los cambios de
titularidad de clientes, de reales a ficticios, así
como el procedimiento para sustituir u ocultar toda la
documentación que obraba en el Banco respecto a los
verdaderos titulares.
En esta laboriosa operación de ingeniería, la
documentación referente al verdadero titular se recogía en
una carpeta en cuya cabecera se anotaba la clave de la
sucursal en la que se había realizado la operación, la
zona en la que estaba inscrita la sucursal, los números
asignados a la operación, el titular verdadero, la fecha de
formalización de la cesión, su fecha de vencimiento, su
cuantía efectiva y la opción elegida para declarar al
titular de la operación donde se distinguía entre
"cambio", "más titulares" o
"incidencia", así como también se recogían los
titulares declarados y su DNI.
Además, según consta en la investigación judicial, con el
presunto objetivo de atenuar las consecuencias del
descubrimiento por parte de los inspectores de Hacienda de
los capitales opacos invertidos en estas operaciones, los
dirigentes del Banco de Santander confeccionaron y
entregaron a sus clientes unas cartas "falsas",
denominadas en el argot "documentación de
cobertura", donde se acreditaba que el dinero
"negro" invertido tenía su origen en un ejercicio
ya prescrito o en otro en el que le fuera al titular más fácil
de justificar su existencia. Se trataba de que los
beneficiarios de las cesiones pudieran comparecer ante el
Fisco para formalizar declaraciones complementarias que les exonerara
de su responsabilidad fiscal y penal producida por el
incremento irregular de su renta.
Ante este cúmulo de acusaciones, los abogados defensores de
Emilio Botín, Gonzalo Rodríguez Mourullo y Horacio
Oliva, presentaron el pasado 8 de junio un escrito de
defensa del presidente del Banco Santander recogido en 160
folios, en el que solicitaban la absolución de su defendido
y donde afirman que la primera intervención de Botín en
relación con las cesiones de crédito se produjo "el
mes de enero de 1991, casi un año después de que se
hubiera facilitado a Hacienda la mayor parte de los datos
requeridos y seis meses después de que los clientes con
cesiones en el año 1989 hubieran decidido si incluían o no
los capitales invertidos en sus declaraciones de IRPF o de
impuestos de sociedades del ejercicio de 1989. El presidente
se interesó por la anómala circunstancia de que aún no
hubiera concluido la ejecución forzosa".
Lo que sí es evidente es que en unos meses el eterno
proceso judicial contra Emilio Botín y sus hombres
por el "caso cesiones" se cerrará ya
definitivamente. Estos deberán sentarse en el banquillo de
los acusados de la Audiencia Nacional para responder de los delitos
de falsedad en documento oficial, de falsedad en
documento mercantil y de 36 delitos contra la
Hacienda Pública. La acusación particular pide para
Botín 36 penas de cuatro años de prisión por cada delito
fiscal y una multa de 46,2 millones de euros; otra pena de 9
años de cárcel por falsedad en documento oficial, y otras
tres de 9 años de prisión cada una por los delitos
continuados de falsedad en documento mercantil.
Actualmente, en el Juzgado Central nº 3 de la Audiencia
Nacional todavía se están recibiendo los escritos de
defensa de ciertos acusados, el retraso se debe a la gran
cantidad de fotocopias que hay que practicar de las piezas y
autos respectivos. Por eso, a Botín le aguardan aún unos
meses de incertidumbre judicial, aunque el cerco
sobre él cada día se estrecha más.
100.000 millones de pesetas de otras entidades bancarias
Según obra en el sumario, Procedimiento Abreviado 53/92
del Juzgado Central nº 3 de la Audiencia Nacional, relativo
al denominado y conocido "caso cesiones" del
Banco de Santander, que esta dando en exclusiva
e-defensor durante esta semana, y, en concreto, en el
escrito de acusaciones de la Asociación para la Defensa de
Inversores y Clientes, se puede leer que el Santander de
Emilio Botín se llevó para su caja de una manera
"manifiestamente desleal" y en detrimento de otras
entidades financieras una cantidad en torno a 100.000
millones de las antiguas pesetas, es decir, 600 millones
de euros.
En la instrucción judicial se puede leer textualmente y,
en concreto, en el folio tres del citado escrito de acusación
que: "Bajo tales condiciones, contrarias a las reglas más
elementales del Estado de Derecho, el Banco de Santander
consiguió concertar, en un tiempo récord y a lo largo y lo
ancho del país, 42.274 cesiones de crédito por un valor
total de 432.965 millones de pesetas. Al tratarse de
capitales que en buena parte estaban depositados en otras
entidades bancarias, esa competencia manifiestamente desleal
supuso para tales entidades un detrimento en torno a los
100.000 millones de pesetas".
Así mismo en el folio seis de este escrito de acusación se
dice que " Fue tan absoluta la garantía que el Grupo
Santander, por mandato de los banqueros acusados, había
ofrecido a sus clientes sobre la opacidad fiscal de las
operaciones de cesión de nuda propiedad de créditos y su
consecuencia indirecta la no información al Fisco de la
respectiva titularidad, que cuando la Hacienda Pública
requirió información sobre todas las cesiones de créditos,
el Santander, bajo la responsabilidad directa de los
acusados, don Emilio Botín, Presidente del Banco, don
Rodrigo Echenique, Consejero Delegado en el momento de la
comisión de los hechos, don José Ignacio Uclés, Jefe de
la Asesoría Jurídica, y don Ricardo Alonso Clavel,
Director General, no sólo negó en redondo la remisión de
información requerida por la Agencia Tributaria, sino que
puso en marcha toda una logística, a través de lo miles de
sucursales del Grupo diseminadas por todo el país,
destinada a la ocultación y el cambio de identidad de gran
parte de los verdaderos titulares de las operaciones"
En las conclusiones se afirma que "las entidades
bancarias pertenecientes al Grupo Santander se encerraron en
una actitud de total obstrucción, desobediencia y falsedad
ante los requerimientos formulados por la Hacienda Pública".
Pero lo más grave y presuntamente delictivo del fraude, según
consta en la instrucción judicial, "no es que el banco
hubiese ocultado ante la Inspección que tenía conocimiento
del origen de los fondos y la secuencia de las operaciones,
sino que los activos que el cliente primero identificaba, y
después el Banco confirmaba, no se correspondían con
activos suscritos por el titular declarado o activos
suscritos por el titular verdadero, sino con activos que
terceras personas habían contratado con el Banco de
Santander. Es decir, el Banco, elaborando actas falsas,
imputaba los titulares declarados a la inspección o a
titulares reales operaciones que nunca habían formalizado,
con objeto de acreditar una prescripción inexistente que
permitiera defraudar a la Hacienda Pública"
A esta instrucción judicial contra Emilio Botín y sus más
directos colaboradores por el "caso cesiones" se
une ahora el hecho, ya avanzado por e-defensor la
pasada semana, de que el Juzgado de Instrucción n º 47 de
Madrid ha admitido a tramite una querella más contra el
presidente del Grupo de Santander, Emilio Botín, y su
hermano Jaime, por los supuestos delitos de "apropiación
indebida, administración desleal, falsedad en documento
mercantil, negativa a socio del derecho de información y
cohecho". También figura imputado en esta querella el
ex presidente de Banesto, Alfredo Saez.
Según se recoge en el procedimiento judicial abierto por el
Juzgado de Instrucción nº 47 de Madrid: " Banesto,
perteneciente al Grupo Santander, adquirió en 1999 el 45%
de Aguas de Fuensanta [empresa propiedad de la familia Rato]
por 1.000 millones de pesetas cuando la sociedad registraba
deudas de 1.571,6 millones de pesetas, cantidad que superaba
con creces a los fondos propios, fijados en 1.153, 4
millones".
Este nuevo caso judicial se une a las más de 30 causas de
demandas interpuestas contra Botín y sus hombres por
el ex consejero de Banesto, Rafael Pérez Escolar.
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