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El mundo del deporte anda revuelto, quizá azotado por las próximas elecciones generales donde a día de hoy nada está claro, eso al menos nos dicen, que si nos gobernara el registrador de Pontevedra, don Mariano, o la izquierda de Carod Rubira, con Rodríguez Zapatero al frente. Pero tampoco me refiero al azote del Real Madrid y a su presidente D. Florentino, que ahora respira más tranquilo, después del empate en Munich y las derrotas de sus adversarios ligueros mas próximos. No, no me refiero a los problemas de D. Florentino con la fusión de su constructora ACS con Dragados y a los problemas internos de los trabajadores de esta última constructora que se sienten marginados por el presidente del Real Madrid y que están dispuestos a cantar la gallina de lo que consideran una marginación de D. Florentino, el amo del palco del Bernabéu, es decir, la aparente corrupción consentida.
Y tampoco me refiero a la llegada al mundo del fútbol del cuñado de Joan Laporta, el presidente del F. C. Barcelona, cuyos orígenes vinculados a la Fundación del General Franco han puesto erizados los pelos a Pascual Maragall y a sus socios de Esquerra Republicana, es decir, al amigo de ETA, Carod Rubira.
No, y tampoco me refiero al Comité Olimpico Español, que anda convulso y revuelto con la llegada a la vicepresidencia de Iñaqui Urdargarín , el cuñado de Leticia Ortiz Rocasolano, que ya le ha quitado el protagonismo hasta a su propio suegro, el Rey de España, gracias a las chuletas que emplea su madre, la sindicalista enfermera, que se dedica a copiar en los exámenes de la UNED.
No, y no me refiero a los negocios de Urdargarín, aquel chico que se dedicaba, y bien, al balonmano, y que dejó la pelota por sus negocios con las marcas deportivas y que ha convertido al olimpismo español en un negocio de intercambio de cromos y de euros con tal que cada protegido llegue a la meta final.
No, y tampoco me refiero a la negligencia de los directores y responsables del Madrid 2012, que encabeza un ex atleta llamado Feliciano Mayoral, más propicio a vender magdalenas en la venta "La Troya", de Trujillo, que a representar a España a nivel internacional y que todavía no sabe quién va a llevar la antorcha olímpica por la calles de Madrid., porque en esas fechas, en pleno verano, en Madrid no quedan ni los antiguos serenos ni las señoras de la limpieza que se encuentran de vacaciones en Benidorm.
Y, tampoco me refiero a la poca fe que ha declarado Alberto Ruiz Gallardón, el vencedor vencido, que les ha dicho a sus más íntimos colaboradores que no esperen que la Olimpiada llegue a Madrid y que reduzcan al máximo las propinas y dádivas a esta institución. Que sí, pero que no, es decir, que lo justo para que la imagen quede impoluta, pero que nunca nadie diga que ha malgastado en fastos inútiles. Aunque ya ha malgastado en sueldos millonarios de colaboradores inútiles.
No... Me refiero, a que el deporte español espera ansioso a que llegue el nuevo inquilino de La Moncloa. Tanto Rajoy como Zapatero, versus Llamazares, están decidiendo estos días quien va a ser el responsable del deporte si llegasen a gobernar. Tienen ya varios candidatos: que si gallegos de pro, que si andaluces, pero todavía no lo tienen nada claro, aunque el actual secretario de Estado de Deportes, el ínclito José Antonio Gómez Angulo, que le da igual una trucha que un caviar, o que una bandera roja que una azul, está dispuesto, con su amigo Pedro Antonio Martín Marín, a venderse al mejor postor con tal de seguir.
No, Rajoy y Zapatero saben que en el deporte está el poder, y si no que se lo pregunten a D. Florentino y a su palco del Bernabéu, y por eso meditan concienzudamente quién va a ser su responsable deportivo, al igual que si se tratara de Rato o Sebastián en el mundo económico. Y en eso hemos ganado todos, para que afortunadamente al mundo del deporte no lleguen los Samper de turno, es decir, los especuladores de oficio, y si no que se lo pregunten a los seguidores del Real Murcia y a la aventura inmobiliaria de la vieja y nueva Condomina de los Samper.
Afortunadamente poco a poco los vamos desenmascarando, y los conocemos todos, y cada vez va ser mas difícil que campeen a sus anchas. Y si no, ahí tienen a los jueces italianos mandando a chirona a determinados presidentes del Calcio, llámese del Lazio o del Parma. Y a don Silvio y a su Milán no los mandan porque si no apaga y vámonos. O, quizá, les mande don Silvio a los Carabinieri.
Dentro de poco lo mismo alguien nos manda a la Guardia Civil creídos que somos los etarras de Cañaveras. Pero todavía, nos quedan los actores de los Goyas que reivindican la libertad de expresión, pero eso sí, solo para su provecho. Es decir para las subvenciones de bellón. Y en eso estamos, en plena campaña electoral donde todo vale, y todo está revuelto, hasta el mundo del deporte... Y que le vamos hacer. Aguantar y callar, pero nunca tragar, ese es nuestro destino.
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