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Malestar, esa es la palabra que reina en diferentes ambientes políticos y sociales. Malestar en diferentes estamentos sociales de la Iglesia católica en relación al pelotazo publicitario del jugador brasileño del Barca Ronaldinho contra la vidriera de la Catedral de Santiago de Compostela, con ruptura de cristales incluida. Malestar por la actitud del jugador y del diácono de la catedral compostelana, que sin rubor alguno han cambiado los lloros y la indignación por las risas y aplausos. Nadie duda que el seguro de la firma publicitaria vaya a pagar dicha rotura y que, afortunadamente, esos cristales no pertenecen a la vidriera antigua. Pero en determinados estamentos de la Iglesia Católica se siente rabia por ver cómo se mercantiliza una iglesia y cómo se permiten las gracias y las bromas a un niñato llamado Ronaldinho, que bien podía romper los cristales de su lujosa casa de Barcelona en vez de apedrear los monumentos históricos españoles. Pero en este país no pasa nada, mientras lo haga un llamado "galáctico". Como el seguro paga y es Ronaldinho... pues a tragar. Más de uno quisiera ver la cabeza del diácono de Santiago unida a la del querido apóstol.
Malestar también en el círculo del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, por cómo se esta gestionando la posibilidad de organizar la Olimpiada del 2012 en la capital de España. Gallardón ya les ha dicho a sus más íntimos colaboradores que no confía en que la Olimpiada llegue a Madrid y que reduzcan al máximo las propinas y dávidas al comité organizador del amigo Mayoral. Que sí , pero que no, es decir, lo justo para que la imagen quede impoluta, pero que nunca se le achaque que ha malgastado en fastos inútiles. Aunque se haya despilfarrado en sueldos millonarios de colaboradores inútiles.
Por ejemplo, todavía, a estas alturas, no se sabe quién va a llevar la antorcha olímpica por las calles de Madrid camino hacia Atenas, porque en esa fechas, en pleno verano, no quedan ya en la capital ni los antiguos serenos, ni las señoras de la limpieza que se encuentran de vacaciones en Benidorm. Pero a lo mejor al señor Mayoral le salva de nuevo la campana, otra vez más, porque los problemas en Atenas son tales que hasta en el propio Comité Olímpico Internacional se duda que se pueda llegar al verano con todo realizado y quizá la antorcha olímpica no llegue nunca a la mítica ciudad.
Los problemas dentro la organización griega son totales y el desorden máximo. Nadie confía ya en que se pueda llegar al 100 por 100 en las infraestructuras en la fecha establecida, máxime cuando ayer se produjo un cambio de gobierno y el socialista Yorgos Papandreu dejó paso al conservador Costas Karamanlis. Otro cambio más en unas estructuras superdebilitadas y donde durante muchos años se ha adueñado una corrupción consentida. La Olimpiada de Atenas esta hoy más que nunca en entredicho y el COI está muy preocupado, porque a estas alturas un recambio es casi imposible. Por eso, también, reina un gran malestar.
Como asimismo lo tenemos nosotros por ver como determinados medios de comunicación tratan las informaciones y a sus periodistas - hay está el caso de nuestro compañero fallecido en Haití-. Parece que algunos quieren que los periodistas pasen de ser informadores a cuentacuentistas. Pero claro, cuando te enteras, de lo que paga Esperanza Aguirre, "doña Espe", a algunos medios de comunicación por cuidar y salvar su imagen pública, lo entiendes todo. En algunos casos, "doña ESPE" ha pagado hasta 100 millones de las antiguas pesetas. Y tenemos las pruebas, como también las tiene el Comité Olímpico Internacional sobre el caos reinante en Atenas y el peligro de no celebrar las Olimpiadas en la fecha prevista.... Como dice el refrán: "a quién Dios se la de, San Pedro se la bendiga".
Buenas noches Agustín.
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