El eurodiputado Antonio Di Pietro ha estado recientemente en España procedente de Irak, donde ha acudido como representante de la Unión Europea, para impartir una ponencia en el curso "Periodismo de investigación" que se ha celebrado con gran éxito esta pasada semana dentro de los cursos de verano de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, como ya ha
venido anunciando e-defensor.
Di Pietro, magistrado y político, se ha convertido en el cuasi único látigo de la corrupción en Italia. Nacido en 1950 en el seno de una modesta familia campesina de Molise y tras trabajar como electrónico en el Ministerio de Defensa y, durante varios años, como obrero emigrante en Alemania, regresó a su país para ingresar en la Universidad y obtener la licenciatura en Derecho, en 1978, especializándose en la rama de Administrativo.
Fue entonces cuando entró en la Policía, donde llegó a ser comisario, y más tarde en la magistratura, en la que llegó a alcanzar notoriedad mundial al ser el impulsor en 1992 de la llamada operación "Manos Limpias". Se trataba de una iniciativa judicial contra la corrupción en los ámbitos gubernamentales y empresariales italianos. Ya en febrero de 1992 ordenó la detención del político socialista Mario Chiesa por soborno. A partir de entonces, un elevado número de relevantes personajes públicos fueron detenidos e investigados, en una cascada de instrucciones judiciales que se fueron entrelazando sucesivamente y que ocasionaron una revolución en Italia.
Debido a su batalla jurídica, fue objeto a su vez de acusaciones de "abuso de poder" y en diciembre de 1994 abandonó la magistratura para defenderse de ellas. Cosa que logró en 1996 cuando un tribunal de la región de Brescia declaró carentes del menor fundamento las acusaciones contra él. Ese mismo año, pasó a la política activa como ministro de Obras Públicas en el gobierno de centro izquierda presidido por Romano Prodi. Sin embargo, apenas ocupó este cargo durante medio año. En 1998 fundó el partido "Italia dei Valori" y desde 1999 es diputado al Parlamento Europeo siendo miembro del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa. Todavía, a día de hoy, sigue siendo objetivo de la Mafia como lo fueron sus compañeros asesinados Falcone y Borsalino.
Ahora, acaba de llegar de Irak como representante de la Unión Europea. Tras lo visto, considera que fue una equivocación de los Estados Unidos invadir este país asiático. Sus conclusiones como observador con claras y contundentes: "Las fuerzas militares presentes en Irak, entre ellas la italiana por supuesto, están realizando una buena labor dentro de las posibilidades que tienen. Sin embargo no es la labor que se necesita en Irak en estos momentos. Por lo tanto, la propuesta que voy a presentar al Parlamento Europeo es en primer lugar, que las fuerzas militares no pueden dejar el país de un día para otro pues lo dejarían al libre albedrío de las venganzas y las represalias de los diferentes grupos. Se produciría una auténtica carnicería. En segundo lugar, gran parte de la población irakí está sujeta a condiciones de auténtica pobreza, falta de materias primas y unas condiciones sanitarias inexistentes. La propuesta, por tanto, consistirá en una declaración de retirada de las tropas actuales y una llamada a las Naciones Unidas para que promuevan una nueva fuerza militar de paz y no de ocupación. También solicitaremos la refinanciación pero sólo para completar las obras ya iniciadas y no para comenzar otras nuevas. El plazo para todo este proyecto sería a finales de diciembre simultaneándolo a las elecciones que tendrán lugar en este país".
Para el magistrado Di Pietro, Italia se ha convertido en un país de poca monta. Como me comentó ante una copa de vino español, "la culpa es del gobierno de Berlusconi. Es una persona poco creíble en el plano internacional. Es un "cabaretista", que va con los zapatos en la mano, cuenta chistes, pone los cuernos en las fotos, presume como un macarra de periferia… en fin, es una situación bastante triste que me da mucha pena por el país". El problema me cuenta Di Pietro es que en Italia nadie se da cuenta de ello. ¿Por qué´?.. "porque la información está en manos de Berlusconi por lo tanto no conocen el alcance del descrédito internacional que queda muy patente en el foro del Parlamento Europeo donde yo sí lo veo. La primera vez que acudió hizo un papel deleznable llamando 'capo' a un lider europeo. Es un buen vendedor, el problema es que debería haber seguido en ese oficio".
Cuando le pregunto si existe libertad de expresión en Italia, me dice que no. "Amigo, en Italia, desgraciadamente, los periodistas ya no hacen preguntas a las personas que pueden dar respuesta porque no quieren escuchar la verdad, puesto que todos los medios de información tienen patrón".
Di Pietro ha clausurado brillantemente el curso de Periodismo de Investigación impartido dentro de la programación de los cursos de verano de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid. Y, claro, surge de inmediato una pregunta ¿qué es para usted este tipo de periodismo? "Mire, la información sirve para contar hechos mientras que el periodismo de investigación sirve para descubrir algún hecho. Por ejemplo, el periodismo que se ha dado después de los atentados terroristas islámicos es un periodismo que ha ofrecido información sobre los hechos, por lo tanto no es un periodismo de investigación. Pero no hay que abusar de él, como en todas las cosas los excesos no son del todo positivos.
Hay un periodismo de investigación que no descubre una noticia o un caso, sino que va construyéndolo y eso, desgraciadamente, se está dando con bastante frecuencia. Son periodistas que están relacionados con el poder, al que, como periodistas de investigación deberían delatar. El verdadero periodista de investigación detiene, para y bloquea al poder".
Este es Antonio Di Pietro, el hoy europarlamentario y ayer magistrado que puso patas arriba el sistema político y judicial italiano. Cinco años después de su última vista oficial a España, ha vuelto a nuestro país para impartir su sabiduría a los universitarios y, sobre todo, su extensa y peligrosa experiencia profesional como látigo de la corrupción en Italia.