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Se cumple un año del llamado escándalo urbanístico de la Asamblea de Madrid. Un caso que provocó que el PSOE no pudiera controlar la deseada Comunidad de Madrid tras doce años de gobierno del PP. La decisión de dos diputados socialistas, el 10 de junio de 2003, de no apoyar la candidatura impuesta por Rafael Simancas para presidir la mesa permanente de la Asamblea provocó duros enfrentamientos, descalificaciones y fisuras en el seno de la FSM. Su resultado fue la creación de una Comisión de Investigación que no aclaró nada y la posterior convocatoria de nuevas elecciones autonómicas, con un coste añadido para los madrileños de 60 millones de euros, que otorgaron finalmente el triunfo a los populares, colocando en la presidencia a Esperanza Aguirre.
Un año después, los dos principales implicados, los ex diputados socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, realizan su vida cotidiana. Tamayo solicitó, en febrero de este año, el alta -como ejerciente- en el Colegio de Abogados y abrió despacho en la calle Rodríguez de Alarcón en las cercanías del Retiro, justo detrás del Museo del Prado, donde se encarga de asuntos civiles, penales, matrimoniales y de temas urbanísticos junto a otros dos socios.
Eduardo Tamayo Barrena nació el dos de febrero de 1959 en la localidad cordobesa de Peñarroya de Pueblonuevo. Sus padres, Francisco y Antonia, tuvieron que emigrar a Madrid para ganarse la vida cuando Eduardo contaba cinco años. Francisco, el patriarca, trabajó durante años en la fábrica de cervezas Mahou. Tuvo que mantener un familia donde el ex diputado socialista era el hijo mediano (tiene dos hermanas más).
Al criarse en el seno de una familia obrera, Tamayo tuvo que costearse parte de los cinco años de carrera de Derecho con distintos trabajos y, a pesar de ello, se licenció en la Universidad Complutense con un brillante expediente antes de seguir los pasos paternos y afiliarse al PSOE. Lo hizo en 1985, de forma casi simultánea al inicio de su ejercicio profesional. Años más tarde, en la década de los 90, Tamayo comenzó a hacerse un hueco en la Federación Socialista Madrid (FSM). No era ningún ideólogo, pero sí apuntaba maneras de buen gestor, de leguleyo listo. Paralelamente a su vocación política, seguía ejerciendo su profesión de abogado que dejó aparcada en julio de 1.999, fecha en la que tras la toma posesión de la condición de diputado de la Asamblea de Madrid en la V Legislatura solicitó su baja temporal en el Colegio de Abogados de Madrid.
Tamayo se ha caracterizado siempre por ser bastante crítico con algunos dirigentes del PSOE, ya el 16 de enero de 1995 vota contra Juan Barranco como candidato a la Alcaldía de Madrid. El tres de marzo del mismo año encabeza una lista de oposición a la de Joaquín Leguina (hasta hoy, uno de sus grandes enemigos) y a favor de Fernando Morán. Ha sido también miembro de la Ejecutiva en el VII, VIII y IX Congreso de la FSM, en esta última ejerció el cargo de Secretario de Medio Ambiente.
Tal y como se afirma en la web del PSOE, el 4 de julio de 2002 Eduardo Tamayo fue designado miembro de la Federación Socialista Madrileña (FSM) por el sector "Renovadores por la Base", que encabezaba el abogado José Luis Balbás, y que a la postre fueron la bisagra para que José Luis Rodríguez Zapatero ganara a José Bono en el Congreso del PSOE y saliera elegido secretario general antes de alcanzar La Moncloa.
En las elecciones autonómicas madrileñas del 25 de mayo de 2003, Tamayo ocupó el puesto 13 de la lista de Rafael Simancas, hoy su principal enemigo junto al portavoz
socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Con anterioridad, había ocupado la vicepresidencia de la Comisión de Economía y Empleo en la anterior legislatura en la que también desempeñó el puesto de portavoz del área de Justicia en la Asamblea de Madrid.
A nivel personal, Eduardo Tamayo estuvo casado con la también abogada M.O. con la que compartía bufete y fruto de esta unión nació su único hijo. Esta relación se terminó hace nueve años, y ahora mantiene otra relación sentimental.
Un año después de aquel escándalo del 10 de junio de 2003, Tamayo disfruta de su tiempo dedicándose a sus grandes aficiones: cazar, hacer senderismo y montar a caballo. Quiere recuperar su vida personal y familiar, que "ahora mí es lo más importante". "Sobre todo, los fines de semana me dedico a recuperar mi vida personal y familiar que es para mi lo más importante. Me voy a la casa que tienen mis padres en las proximidades de Patones. Allí he comprado un terreno -junto a mi padre- por el que he pagado dos millones y medio de las antiguas pesetas".
Su partido Nuevo Socialismo se encuentra en estos momentos en stand by. "Todos los partidos políticos necesitan financiación. Cuando me preguntan por qué no concurrimos a las elecciones generales o, ahora, a las europeas es porque no tenemos recursos. No tenemos sede, la anterior -la de Plaza Castilla- era temporal, la desocupamos inmediatamente después de las campaña". Sin embargo no descarta presentarse a las próximas elecciones municipales y autonómicas. "No sabemos cuántas listas vamos a presentar, aunque sí tenemos contactos con unos 20 municipios del norte y suroeste de Madrid (Navalcarnero, Sevilla la Nueva, Brunete, San Martín de Valdeiglesias...y los de la Nacional I) con los que mantenemos buenas relaciones políticas. Nuevo Socialismo es una opción dentro del socialismo de Madrid que, en primer lugar, necesita recursos para subsistir y, posteriormente, necesita un espacio político. Decir otra cosa sería absurdo. Todo depende de cómo les vaya a los que ahora ocupan el espacio socialista de Madrid. Una persona que está quemada políticamente como Simancas no puede renovar su candidatura. Sería algo desastroso para los socialistas y, posiblemente, algo positivo para Nuevo Socialismo", afirma.
Lo que es evidente es transcurrido un año su decisión cambió el rumbo de la Comunidad de Madrid. "No conozco a Esperanza, sólo he intercambiado saludos con ella. Y con Alberto Ruiz Gallardón me llevo mal personalmente. Nunca nos hemos caído bien. Pero no dejo de reconocerle los valores que tiene. En política yo aprendí una cosa y es que había que aprender del que sabe hacer las cosas. Alberto sabe. Decía pocas verdades, cometía muchos errores de pequeño calado, pero tenía siempre un proyecto estrella. Este sistema es el que está aplicando ahora en Madrid, con la M-30. Si lo saca adelante le votarán los ciudadanos de Madrid. Yo no le voy a votar", asegura.
Por lo que respecta a su compañera política en aquel crucial viaje a ninguna parte, al menos eso parece, María Teresa Sáez, desde diciembre de 2003 ejerce de auxiliar administrativo en el Hospital Doce de Octubre, donde había solicitado un excedencia para desempeñar su cargo de diputada. Ahora realiza sus funciones de secretaria de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en un pequeño despacho que no supera los 5 metros cuadrados, rodeada de papeles, carpetas, informes médicos y posters de paisajes de España, y percibe un sueldo de 888 euros al mes -frente a los 4.000 que recibía como diputada de la Asamblea. A pesa de ello, es "feliz" y está "cada día más fuerte y con más ganas de guerra", según afirma. Lo que es evidente es que transcurrido un año de la trama política-inmobiliaria en la Comunidad de Madrid, los celebres maletines de los que tanto hablaba el PSOE no han aparecido. Y esfuerzos y dinero si que han gastado los dirigentes socialistas en buscar las pruebas. Por ahora, inexistentes.
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