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Rabei Osman Sayed Ahmed, "Mohamed el
Egipcio", es el nuevo hombre del 11-M. Un caso que cada día nos aporta más intranquilidad y da más que pesar. Pero
quién es "Mohamed el Egipcio". Nacido un 22 de julio de 1971 fue militar del ejército egipcio, donde era el responsable de un equipo de demolición. Con anterioridad frecuentó los campos de entrenamiento en Afganistán convirtiéndose en un experto en explosivos. Durante su estancia en España presumía de ello con reiteración ante sus amigos.
Mohamed el Egipcio llegó a España procedente de Alemania e Italia. Nada más llegar comenzó a trabajar como pintor ocasional de
brocha gorda, lo que le servía de coartada, pero sin olvidar sus "deberes" religiosos. Estos últimos provocaron que a los pocos días de su estancia comenzara a ser investigado por la policía española por sus relaciones con la Yihad islámica. Desde entonces se le hizo un seguimiento, con grabaciones de sus encuentros y conversaciones telefónicas, que terminó con su inclusión en las diligencias previas 53/2002 que instruyó el juez Baltasar Garzón, titular del Juzgado Central de Instrucción Número 5, "como líder de un grupo vinculado Al Qaeda".
Según las investigaciones policiales, Mohamed el Egipcio estuvo en España desde enero de 2001 hasta el 27 de febrero de 2003, que tomó rumbo hacia París. También la policía tiene constancia de que
el Egipcio estuvo dos meses antes de los atentados del 11-M en España, y que sacó un billete para la localidad aragonesa de Tarazona (Zaragoza). Fuera de estos datos, los investigadores no tienen otro rastro de
el Egipcio hasta después de los atentados del 11-M, cuando fue identificado fotográficamente por un testigo como uno de los visitantes de la casa de Morata de Tajuña, donde se prepararon los explosivos del atentado de Madrid. Y, también, a raíz de las declaraciones de algunos de los detenidos que lo implicaron en la trama terrorista.
Sus contactos y amigos personales en España eran Fouad El Morabit Amghar y Basel Ghayoun. Estos dos fueron detenidos por la policía tras la masacre del 11-M, uno como colaborador con banda armada y el otro como autor material de los atentados. El primero de ello, Fouad El Morabit Amghar, es un marroquí, de 28 años, nacido en Nadhor e ingeniero electrónico; el segundo, Basel Ghayoun, es un sirio, de 25 años, nacido en Homs y amigo de Jamal Zougan (el propietario del locutorio de Lavapiés).
Los dos grandes amigos de Mohamed el Egipcio trabajaban como obreros de la construcción en Ugena (Toledo), donde fueron detenidos por la policía a raíz de los atentados del 11-M. Ambos vivían juntos en un local del barrio madrileño de La Concepción, que les fue alquilado por otro de los implicados en los atentados del 11-M, el hispano-sirio Almayah Dabas, un técnico en electrodomésticos, también amigo de el Egipcio. Tanto Basel como Fouad eran, según la Audiencia Nacional, los "contactos personales de
Mohamed el Egipcio con el fin de reclutar a ciudadanos sirios para su célula durmiente.
Precisamente, la policía consiguió localizar a el Egipcio en Italia gracias a las declaraciones judiciales de sus dos amigos tras su detención. En concreto, Fouad El Morabit declaró que Rabei Osman Sayed se encontraba en Milán y facilitó el teléfono y su domicilio familiar. También el teléfono móvil de
el Egipcio apareció en la agenda telefónica que los cuerpos de seguridad incautaron al sirio Basel Ghayoun.
Durante el periodo que Mohamed el Egipcio estuvo en España se convirtió en un islamista radical
"de reconocido prestigio entre sus acólitos". Fue el jefe de un grupo islamista. Mantuvo una estrecha relación con Serhane Ben Abdelmajid,
el Tunecino, considerado como el ideólogo, director y coordinador de los atentados del 11-M y que falleció -junto a seis personas más- en la inmolación el pasado 3 de abril en un piso de Leganés.
El Tunecino vivía en Madrid desde 1996, fecha en la que llegó para estudiar Económicas en la Universidad Autónoma de Madrid gracias a una beca de la Agencia Española de Cooperación.
El Egipcio y el Tunecino frecuentaban con asiduidad la Mezquita de Abu Baker, en el barrio madrileño de Tetuán, donde colaboraban con Imad Eddin Barakat Yarbas, alias
Abu Dahdah, en el reclutamiento de islamistas para la causa terrorista. Se daba la coincidencia que
el Tunecino, trabajaba en una empresa de compra-venta de pisos cercana a esta mezquita.
Según la policía, Mohamed el Egipcio tenía una gran influencia y ascendencia sobre
el Tunecino y ambos crearon la estructura de la célula de Al Qaeda en España. Para ello, se apoyaron en grupos de radicales islámicos, entre los que destacan: Alianza Islámica y los Soldados de Alá. Al final, utilizaron a grupos de delincuentes comunes, algunos convertidos al Islam en las cárceles españolas. Cuando
el Egipcio abandonó España, el Tunecino heredó toda esta estructura logística de Al Qaeda en nuestro país.
Igualmente, la policía considera a el Egipcio, un hombre próximo al marroquí Amer El-Azizi, alias
Otman Al Alandusi u Omar el de España, sobre el que pesa una orden de arresto internacional. El-Azizi participó en el reclutamiento de marroquíes para enviarlos a los campos de entrenamiento de los muyahidines, con el fin de participar en la guerra de Afganistán. El-Azizi conocía, además, al grupo que preparó los atentados de Nueva York y también figura en el sumario abierto por el juez Baltasar Garzón a raíz de ello como "destacado responsable militar". Según las investigaciones de la Audiencia Nacional, se cree que fue El-Azizi quién recomendó al Egipcio que prestara sus hombres y sus conocimientos al proyecto terrorista de el Tunecino para los atentados del 11-M.
Para los investigadores españoles, Mohamed el Egipcio
"es una pieza importante del puzle del 11-M, pero hace falta ver dónde se le sitúa
exactamente". De hecho se le considera un "ideólogo fundamental de los hermanos durmientes en
Europa". Durante años se ha encargado de reclutar a muchos de ellos para convertirles en muyahidines en Afganistán, Chechenia e Indonesia y, últimamente, para atentar en Irak..
Después de su estancia en España durante dos años seguidos,
el Egipcio comenzó su periplo por Europa "como captador de islamistas para la Guerra
Santa". Dejó nuestro país para marchar hacia Italia, vía Francia. Según algunas fuentes policiales, de allí partió para Bélgica, después pasó a Alemania, regresó a Italia y de nuevo a España, para finalmente ubicarse en Italia. En el país alpino situó su residencia en Milán, en un piso del número 16 de la vía Chiasseiri, cercano a la estación ferroviaria de Bovisasca, donde fue detenido el pasado día 8 de junio.
Según fuentes policiales, el comando que ha sido también detenido recientemente en Bélgica tiene unos parámetros similares al de Madrid. Incluso, la figura de
el Tunecino como el interlocutor inferior de el Egipcio en España también se asemeja a la del cabecilla del grupo detenido en Bélgica con respecto a éste.
Sin embargo, pese a la relevancia que se le ha dado internacionalmente tras su reciente detención en Italia, el nombre de Rabei Osman Sayed Ahmed no figura en ninguna de las páginas web especializadas en investigación terrorista que poseen los servicios secretos americanos (CIA y FBI) e israelitas (El Mossad).
A pesar de las noticias que decían que el Egipcio podía estar casado con una ciudadana española, fuentes policiales españolas afirman
"que no les consta". Otras investigaciones indican que
el Tunecino intentó casar a Rabei Osman Sayed Ahmed, durante su estancia en España, con una marroquí amiga suya, sin un resultado positivo.
El Egipcio procesa la doctrina islamista radical conocida como Takfir Wal Hijra, que predica el combatir a los no creyentes y politeístas. Fiel a sus costumbres religiosas, frecuentaba desde su llegada a Milán la Mezquita de viale Jenner, un
templo del Islam controlado por la DIGOS (la policía secreta italiana) por ser un foco del integrismo islamista radical.
La detención de el Egipcio en su piso de Milán se produjo a raíz de los micrófonos ambientales que la policía italiana colocó en su domicilio de Milán. Gracias a estos micrófonos, situados estratégicamente en las diferentes dependencias, se supo el contenido de sus conversaciones y la posibilidad de perpetrar nuevos atentados. Y no fue, como se ha dicho, a través de la interceptación de las llamadas telefónicas.
Hemos conocido, según la grabación facilitada por la policía italiana, que Rabei Osman dice textualmente a uno de sus interlocutores, de nombre Yahia, lo siguiente :
"Ten cuidado. No digas nada. Y no hables nunca con Jalil de ninguna forma, ni siquiera al teléfono....Al teléfono nada...Nada, nada. Cuando llega el momento no debes usar nada, es la primera lección. Si tienes una tarjeta tírala". Lo que ratifica que las conversaciones se grabaron con escuchas ambientales.
Precisamente, la policía española ha comprobado que el teléfono móvil de
el Egipcio estuvo apagado e inactivo los días previos del atentado del 11-M en Madrid, en concreto, del 8 al 13 de marzo. Como medida preventiva para evitar ser localizado. Hoy en día,
el Egipcio aguarda que se confirme o deniegue su extradición a España, aspecto jurídico que esta intentando paralizar a toda costa en los tribunales italianos. Pero de inmediato surge un interrogante ¿con qué dinero y de dónde proviene éste para afrontar su defensa en el país alpino?
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