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Una vez que el Real Madrid, y D. Florentino Pérez, tienen prácticamente, y desgraciadamente para los seguidores blancos, casi perdida la liga, a don Florentino sólo le preocupa ya ganar las próximas elecciones de junio a la poltrona blanca y para ello, el Sr. Pérez, no piensa escatimar esfuerzos ni personales ni económicos, sabedor que su futuro está en el fútbol y no en la construcción y máxime al llegar al Ministerio de Fomento, la andaluza Magdalena Álvarez, que dicen algunos que tiene más ovarios que Esperanza Aguirre y los testículos de Álvarez Cascos, juntos.
Por eso, don Florentino piensa ya en un director de comunicación para su campaña electoral proclive al grupo PRISA, es decir, a El País, al As y al Canal Plus. Dicen algunos que se llama Jesús, como el hijo de dios, o mejor, como el hijo de Polanco que es como dios. Pero no, Jesús es su primer nombre, pero se le conoce por el segundo, Antonio, y no me refiero a San Antonio de Padua.
Ahora, don Florentino, una vez que elija a su jefe de altavocía adscrito a PRISA, pretende que todos nos creamos que va a edificar como quiera la nueva ciudad deportiva del Real Madrid y, pretende organizar para ello, el día 13 de mayo, una gran fiesta popular de levantamiento de la primera piedra al estilo de la ya histórica fiesta de la tortilla que organizó el rosa forense Alfonso Cabeza en el estadio Vicente Calderón, cuando al querido Atleti le robó la liga un tal Álvarez Margüenda.
Pues que se entere todo el mundo, don Florentino sigue gozando de derecho de pernada en la Comunidad de Madrid, porque como él dice no hay político alguno que "tenga cojones" (sic) de enfrentarse a él y ha logrado que Alberto, de apellido Ruiz Gallardón le conceda una licencia de parques y jardines para levantar un campo de fútbol con el que pretende burlar de nuevo a los socios del Real Madrid con una promesa incumplida, "la gran ciudad deportiva".
Y así es la vida, unos crían la fama y otros cardan la lana. Lana que la oposición no está dispuesta a tejer.
Cuidadín, cuidadín, don Florentino, que torres más altas han caído y siendo además valedores del rey.
He ahí el caso de Manuel Prado y Colón de Carvajal, que duerme en la prisión de Sevilla II y no podrá acudir como invitado al próximo enlace nupcial de Felipe y Leticia.
Como dice el refrán "cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar".
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