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Hemos puesto punto y final a la llamada "Liga de las Estrellas" en el balompié español y ya nos hemos puesto a soñar con la Eurocopa de Portugal, pero el final del Campeonato Liguero ha traído el descenso a Segunda División de tres equipos con historia y potencial económico detrás: Murcia, Valladolid y Celta de Vigo. El caso de este último puede ser todavía más sangrante si se confirma el grave déficit económico que arrastra a pesar de haber disputado este año la millonaria Champions Ligue. Pero lo que hoy les quiero contar es precisamente que ya han salido compradores para este histórico equipo gallego. En concreto, un consorcio de empresarios liderados por el jugador de fútbol ruso, hasta hoy en las filas de la Real Sociedad, me refiero a
Valery Karpin.
El ruso Karpin quiere dedicarse al mundo de la empresa. Su principal sociedad se dedicada ya al mundo del ladrillo. Controla los más importantes edificios antiguos del centro de Vigo, que quiere rehabilitar para construir viviendas de lujo y hoteles de cinco estrellas. Como buen empresario de la construcción ahora quiere inmiscuirse también en el negocio del fútbol, casos así hay por doquier en la geografía deportiva española. Por eso el ruso
Karpin, junto a un puñado de empresarios vigueses, quiere comprar el paquete de acciones que tiene el actual presidente del equipo gallego
Horacio Gómez, al que culpan de haber dedicado su tiempo en detrimento del Celta a sus negocios del vino y la política (ha sido concejal por parte del Partido Popular).
Pero lo importante del caso es que de nuevo la construcción y el fútbol se juntan e interseccionan. Además, aquí, con la coincidencia de que se trata de un conocido jugador cuyos millonarios ingresos como deportista los ha invertido en los ladrillos.
Desgraciadamente, el fraude amenaza al mayor espectáculo del mundo. A esa rica ubre de publicidad en lo que la televisión ha convertido al fútbol, ya que es el entretenimiento que consume mayores horas de exposición familiar en los hogares, se ha arrimado todo tipo de pelajes. Desde autoridades políticas locales ( lo que antes eran llamados caciques) hasta constructores de pico y pala. Ejemplos en Europa hay por doquier. En Italia los falsos balances, la evasión fiscal y la plusvalía ficticia dominan el mundo del balompié. En Portugal, el dinero sucio se lava en el fútbol, con una grave promiscuidad entre deporte, municipios y constructoras. En España ya hemos tenido también importantes ejemplos con la intervención judicial del Atlético Madrid de
los Gil y Gil y las presuntas irregularidades contables de la Federación Española de
Ángel María Villar. Por eso, al compás del dinero fácil al fútbol se acercan especuladores de todo tipo, raza y condición, por ejemplo el ucraniano
Dimitri Peterman.
El fútbol se ha convertido en un campo fácil para lavar dinero con promiscuidades políticas que no se saben donde empiezan y donde terminan. Dentro de tres semanas comienza el Europeo de Portugal. Quien gane la Copa podrá refugiarse en ella. Pero no podremos olvidar que el fútbol europeo está al borde del colapso, precisamente, por los personajes que lo rodean y lo manipulan.
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