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Un informe interno de la Guardia Civil
alerta del peligro económico y del coladero en que se ha
convertido el aeropuerto madrileño de Barajas con sus
vuelos directos a China, cada vez más numerosos, y con
todos aquellos que, con escala, tienen como destino final
este país asiático. Este informe constata que al menos
diariamente, y ante una cierta pasividad de la Agencia
Tributaria, se sacan ilegalmente por las terminales de dicho
aeropuerto más de 300.000 euros en efectivo (unos 50
millones de las viejas pesetas) mediante
personas correo, al igual que se realiza con la droga en
los países sudamericanos. El dinero proviene
fundamentalmente de la venta de vídeos y CDs piratas, de
las tiendas de ropa al por mayor, de los comercios
multiprecio y de la facturación en
negro de los restaurantes chinos ubicados en los
distintos puntos geográficos de nuestro país.
Actualmente la legislación española
permite que, sin tener que pedir autorización al Banco de
España, una persona física pueda sacar en efectivo por nuestras
fronteras hasta 6.010 euros (un millón de las antiguas
pesetas). Caso de que se quiera sacar más dinero en
efectivo habría que solicitarlo al Banco de España
cumplimentando un formulario que se conoce con el nombre de
“B1” y que se debe rellenar justificando dónde y cómo
se va a ingresar o gastar dicho dinero en el país de
destino.
El informe interno de la Guardia Civil
indica que aproximadamente son de 50 a 60 personas son
utilizadas al día como correo por el clan chino
para sacar dinero por encima de este límite legal. Este
procedimiento se realiza de lunes a viernes y,
principalmente, durante dos horas concretas de la jornada,
las que están comprendidas entre las 11 de la mañana y la
una del mediodía, horas de máxima afluencia en los tres
accesos que el aeropuerto de Barajas tiene en su Terminal
T1, desde donde salen los vuelos con dirección a China.
Los jefes del clan
chino saben que a esas horas los accesos de la T1 están
prácticamente colapsados y que la Guardia Civil, con muy
pocos efectivos, se ve desbordada. También saben que de
producirse alguna aprehensión los guardias civiles acompañarán
hasta el despacho de la Aduana a los presuntos delincuentes
tributarios dejando vacío su puesto, al no existir retén
alguno, lo que colapsaría todavía más las entradas de
Barajas. Se da la coincidencia de que los despachos de la
Agencia Tributaria se encuentran a bastantes metros de
distancia de los accesos de la Terminal Internacional de
Barajas y, además, en un piso inferior por lo que, en
algunos casos, la distancia entre los controles de la
Guardia Civil y la Aduana puede llegar a ser de un kilómetro.
Los correos
controlan perfectamente qué entrada de las tres de la
Terminal 1 de Barajas es la más saturada y que, a su vez,
cuenta con menos efectivos auxiliares de seguridad de Aena,
es decir, con menos personal de la empresa Vinsa que es la
contratada por dicho Ente Público. La más utilizada para
sacar dinero ilegalmente es la entrada tercera de la T1,
conocida como T1 Sur, que es la que cuenta con más
afluencia de público y no goza apenas de personal auxiliar.
No obstante, según el informe de la Guardia Civil, los
chinos intentan sacar dinero por cualquiera de las tres
entradas, incluso, se ha dado el caso de que si por alguna
de las entradas no lo logran lo intentan más tarde por las
otras dos restantes.
Las personas utilizadas llegan a Barajas de tres formas distintas: una, en el interior de
una furgoneta, las fuerzas de seguridad tienen ya localizado
un vehículo de diez plazas de la marca Wolswagen; dos, en
coches privados, la Benemérita también ha localizado un
BMW 525 azul merino; y tres, en transporte público para no
llamar mucho la atención. En todos los casos, el dinero ya
va previamente guardado con meticulosidad entre las prendas
de su vestimenta o en los accesorios personales, aunque
normalmente los correos
no suelen llevar equipaje de mano. Suele ir siempre guardado
en fajas unidas al cuerpo, en un doble suelo de los zapatos,
en dobles fondos interiores de las chaquetas o de los
bolsos. Según fuentes de la Guardia Civil, “algunas veces
hemos parado a un matrimonio con dos niños (a éstos la Ley
impide su registro por ser menores) y el dinero va en un
doble fondo del interior del bolso de la mujer. De sobra
sabes que cuando paras a algún chino vas a pillar
dinero”, afirman. Los fajos de dinero suelen ir compuestos
por billetes de 200 y 500 euros para evitar su grosor.
Un miembro del clan
chino siempre espera en Barajas la llegada de los correos para acompañarles y despedirles en la entrada de la
Terminal T1 y ratificar que logran pasar el control con el
dinero encima sin problemas. Estos controladores, que cuando
son fichados por la Guardia Civil desaparecen de inmediato,
acompañan en el mismo día a distintas personas y en vuelos
distintos. Posteriormente, comunican desde el mismo
aeropuerto el éxito de la operación a los jefes del clan
ubicados en las ciudades asiáticos para que recojan el
dinero a la llegada de los correos
y eviten así su localización por parte de las autoridades
comunistas que llevan un control exhaustivo de los fondos
que se mueven en China. Fundamentalmente, el botín va con
destino a Pekín y Shaigon. La Guardia Civil tiene además
un problema añadido que es el parecido físico entre muchos
de los miembros de la comunidad china en España, lo que
acarrea dudas a su investigación.
Toda la operación de salida cuenta
indirectamente con la permisividad de los responsables del
organismo público Aena, que desean que haya fluidez en
Barajas en las horas punta y que no haya atascos en las
entradas para que así los vuelos sean lo más puntuales
posibles en su embarque, lo que provoca que los controles de
la Guardia Civil sean cada vez menos meticulosos en el
aeropuerto madrileño para evitar demoras. Desde que se
realizan los vuelos directos con China, por el momento
Iberia aunque en breve lo harán Air Europa y Spanair, las
fuerzas de seguridad han detectado un mayor número de
intentos por evadir capitales. Hasta ese momento la salida
de divisas se detectaba, como norma general, en los vuelos
con escala en Amsterdam (Holanda) o en Paris (Francia).
Cuando se aprehende un paquete
importante de dinero que puede superar los 20.000 euros, los
presuntos delincuentes tributarios son acompañados hasta el
despacho de la Aduana para que allí el funcionario técnico
de la Agencia Tributaria conocido en el argot como “el
vista” se haga cargo del montante y lo ingrese, en teoría,
en una cuenta del BBVA destinada a este fin. Al supuesto
delincuente se le entrega un recibí para que pueda reclamar
y justifique el por qué de la salida de las divisas.
Normalmente, según el informe de la Guardia Civil, este
dinero no se reclama y queda en esta cuenta de la Agencia
Tributaria.
Según fuentes de la Benemérita, al no
existir una buena coordinación entre ellos y los agentes
aduaneros a la hora de realizar los trámites, según los
primeros por la pasividad y cansancio de éstos, las
incautaciones son mínimas y se hace muchas veces la vista
gorda. En algunos casos, ante el descontrol que existe, los
guardias civiles permiten que el dinero, cuando es
detectado, sea devuelto a los familiares o a los miembros
del clan que esperan a la puerta del control a que todo haya salido
correctamente. Esto hace que no se produzca apenas
detenciones para cantidades inferiores a 20.000 euros. “A
veces para evitar el follón de tener que bajarlos a la
Aduana y bloquear el control permites que se lo devuelvan a
los que están afuera”, afirman. Además, en ocasiones, se
requiere de un intérprete chino, lo cual dificulta aún más
la situación. Las fuerzas de seguridad españolas apenas
tienen intérpretes de chino. Normalmente, según la Guardia
Civil, los chinos detenidos no ponen pegas a su registro.
“Suelen ser educados y nada violentos, lo que favorece su
salida. Suelen llevar a la vista unos 4.000 euros, cantidad
permitida, para intentar dar
el pego”, dicen.
Estas incidencias que se producen en
Barajas son recogidas en las llamadas “papeletas de
servicio” que rellenan los números de la Guardia Civil
destacados en el aeropuerto. Posteriormente, estos informes
son recogidos en el “parte diario de novedades” que va a
parar a la Comandancia de la Guardia Civil y a los distintos
servicios de información y extranjería que completan la
investigación. Según la Benemérita, los principales
evasores de divisas son los chinos, seguidos a mucha
distancia de los ciudadanos de los países del Este.
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