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La piqueta especulativa arrasa la cultura en Madrid
Por Juan Luis Galiacho
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Por resolución de 9 de diciembre de 2004, de la Secretaría General Técnica de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, se hacía pública la Orden por la que se aprobaba definitivamente la Modificación Puntual del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid relativa a la vinculación del uso de cine prevista por las Normas Urbanísticas para determinadas salas de exhibición cinematográfica.
Este cambio de uso de los edificios o locales del centro de la capital, hasta ahora vinculados a la actividad de cine, ha abierto la veda y la especulación especulativa. Con esta nueva norma se acaba con la exigencia municipal que obligaba a los propietarios de las salas de cine situadas en las áreas de actividad cultural preferente (Gran Vía, Fuencarral o el barrio de Salamanca) a mantener un uso cultural de los locales. Esta nueva normativa da vía libre, sin apenas contemplaciones, a la especulación inmobiliaria de gran parte de los recintos (aunque mantiene algunas restricciones en el cambio de uso para las salas catalogadas).
Así, los cines que no estén ubicados en edificios especialmente protegidos por su arquitectura podrán reconvertirse a cualquier actividad comercial. En cuanto a las salas ubicadas en edificios protegidos, podrán solicitar el cambio de uso mediante la tramitación de un Plan Especial que deberá acreditar el respeto a los elementos catalogados. Pero por si esto era poco premio para los especuladores, "el Ayuntamiento de Madrid incentivará el mantenimiento de los cines en dichas zonas, incrementando la edificabilidad de los inmuebles en futuras reformas siempre que se mantenga ese uso".
La alarma se ha desatado ya entre los todavía defensores de la cultura en Madrid. Entre los cines que corren un serio peligro de caer bajo la piqueta especulativa está el Teatro-Cine Fuencarral, situado en la madrileña calle Fuencarral, e inaugurado el 11 de enero de 1924 con Curro Vargas. Su arquitecto fue Teodoro de Anasagasti y llegó a tener hasta 2.500 localidades. Entre los hechos históricos que allí se vivieron está el estrenó mundial de la célebre zarzuela "La del Manojo de Rosas", del maestro Sorozabal. De 1974 a 1988 funcionó como teatro con grandes éxitos como "Sé infiel y no mires con quien", que duró en cartel varios años. El último actor que pisó sus tablas fue Quique Camoiras.
Este es un solo ejemplo del futuro que le espera a los edificios emblemáticos del mundo del cine y el teatro en la capital de España. La piqueta inmobiliaria
versus especulación parece que de nuevo arrasa la cultura. Y detrás, como siempre, los mismos personajes, entre ellos el actual presidente y dueño del equipo de fútbol del Valencia, el constructor Juan Bautista Soler propietario de muchas de las más cotizadas salas de cine y teatro de Madrid.
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