Todo queda en casa: la unión entre
Aragoneses (aznarismo) y Lucía Figar, consejera de "Espe"
Por Juan Luis Galiacho
Carlos Aragoneses, mano derecha y jefe de gabinete del ex presidente José María Aznar, y
Lucia Figar, la consejera de inmigración del gobierno autonómico madrileño, que lidera
Esperanza Aguirre, más conocida por "Espe",
contraerán matrimonio en las próximas fechas, según han indicado éstos a sus más allegados.
Lucía Figar, de 31 años, pertenece como su novio al
círculo más íntimo del ex presidente José María
Aznar. Su currículo dice que Figar es miembro del PP desde 1995 y que en 2003 ocupó su primer cargo de responsabilidad, al sustituir a la actual presidenta de la Asamblea de Madrid,
Concepción Dancausa, al frente de la Secretaría General de Asuntos Sociales en el Gobierno de Aznar.
La novia de Aragoneses comenzó su carrera política como ayudante de
Alejandro Agag, el conocido yerno de Aznar, dentro de las Nuevas Generaciones del PP. Luego fue colocada como responsable del equipo de asesores del grupo parlamentario popular a las órdenes de
Eduardo Zaplana. Y, además, es la madrina del nieto de Aznar. Hasta aquí todo normal o, al menos, aparentemente. También que Aragoneses y Lucia Figar son pareja estable desde hace más de dos años, por lo que su matrimonio no aporta nada nuevo salvo el mero tramite de la formalidad.
Pero lo que sí es mas significativo y decisivo es que el gobierno regional madrileño se ha convertido en
el recogedor o casa de comidas de todo el aznarismo y el
acebismo. Todo este clan unido está dirigido y controlado por otro miembro de la saga,
Ignacio González, el actual vicepresidente de la Comunidad, considerado el "otro yo" de Esperanza Aguirre
Desde hace ya bastante tiempo, Ignacio González se suele reunir con sus ex compañeros y ex jefes del Ministerio del Interior. Por ejemplo, de esta relación, otra ex compañera suya en este Ministerio,
Maria Dolores Cospedal, ha sido situada en la Comunidad de Madrid al frente
de la Consejería de Transportes. Como se observa, de nuevo, todo queda en casa.
González, un hombre al que sus enemigos definen de "persona muy lista y peligrosa" siempre ha tenido en cuenta el parecer de sus colegas ministeriales y ha deseado contar con su total apoyo para sus futuros planes. Planes en cuya creación parece un objetivo muy serio llevar a
Esperanza Aguirre a la presidencia del Estado español o, al menos, a la candidatura por parte del PP a
La Moncloa
Los contactos entre el "otro yo" de Esperanza Aguirre y el hoy secretario general del PP,
Ángel Acebes, son constantes. Por ejemplo, de vez en cuando acuden juntos a la opera al Teatro Real. Aun se recuerda como acudieron "casi de la mano", en unión del ex secretario de Estado de Seguridad,
Ignacio Astarloa Huarte, (hoy otro de los colocados
democráticamente en la comisión directiva del PP), a la representación de la ópera "La Tosca" en uno de los palcos del primer piso del Teatro Real, de Madrid.
Ignacio González, que había tenido sus más y sus menos con su ex jefe Ángel Acebes al abandonar la Delegación del Gobierno para la Extranjería e Inmigración y unirse a las listas del gobierno regional madrileño de
Esperanza Aguirre, con la que siempre ha trabajado con codo con codo desde que coincidieran muchos años atrás en el
Ayuntamiento de Madrid, ha limado ya de una vez por todas cualquier aspereza y ha decidido compartir con su ex jefe,
Acebes, la nueva tarta del PP. Un Partido Popular encabezado, por ahora, y en teoría, por
Mariano Rajoy.
Sin embargo, una vez controlado el congreso regional madrileño de los populares, del que sin duda salió muy fortalecida su jefa Esperanza
Aguirre, las expectativas de González son otras. Como se puedo apreciar hace unos días en el tenso debate sobre el Estatuto Catalán en el Senado, donde Esperanza Aguirre alcanzó un protagonismo inesperado, ya que los otros líderes autonómicos del PP (Matas, Camps...) habían dejado, como se había pactado anteriormente, todo el protagonismo para su jefe Rajoy
El tripartito Acebes, González y Astarloa, suele verse de semana en semana
fuera del horario lectivo y prolongan animadamente sus veladas acompañados de sus respectivas esposas. A veces, suelen ir a cenar al restaurante Arturo, situado en una de las plantas nobles del Teatro Real. Allí comparten mesa y mantel durante varias horas y debaten asuntos de distinto índole político con el fin de tener todo atado y bien atado. Sus cenas suelen durar más de dos horas.
Ignacio González vive una luna de miel con el acebismo de la calle
Génova, como si nunca hubiera habido un problema o una fisura entre ellos. Tanto es así que la Comunidad de Madrid se ha convertido en el llamado
recogedor de todos los cargos políticos del PP que han quedado desbancados o
huérfanos, al perder las elecciones generales y autonómicas. Por ejemplo, en Galicia.
Todo parece indicar que los cargos gallegos del PP desembarcarán en breve en la
"nueva" Cámara de Comercio de Madrid, que dirige Fernando Fernández
Tapias, más conocido por "Fefé", que más que dirigir se puede decir que está, pero tampoco siempre. Quienes sí que están y controlan todo son los hombres que a puesto en la
Cámara Ignacio González, entre ellos, su adlater Miguel
Garrido.
Dicen en círculos bien informados de la Cámara que pronto se unirá a él otro miembro del clan, el ínclito
Pedro Antonio Martín Marín, ahora situado en la comisión de control de la Plaza de Toros de "Las Ventas". Colocado allí
a dedo para estar al lado de los actuales regentes y amigos del marido de Esperanza Aguirre, los constructores
San Román
Por eso mucha atención al nuevo desembarco en la Cámara de Comercio de
Madrid, cuyas cuentas analizaremos detalladamente otro día y que son para llevarlas inmediatamente al Juzgado de Guardia.
¡Ojo al dato¡, como diría el muy recordado José María
García, a esta llegada masiva de inmigrantes gallegos. Y no se trata de los de
"Special Events", la firma que se hizo multimillonaria gracias a los pelotazos de Majadahonda. Por cierto, todos ellos muy amigos, de
Alejandro Agag. Así, de nuevo, todo queda en casa o en familia.