| El hecho de que por primera vez en España un homosexual, Pedro Javier González Zerolo, tenga un sitio en la dirección del PSOE ha sido una diseñada operación de imagen del nuevo PSOE de ZP. Sin embargo, tras esta estrategia se esconden muchas intrigas dentro del avispero en el que se ha convertido el socialismo madrileño. Un golpe de mano que lleva aparejado el auge y caída de este abogado nacido en Venezuela, pero criado en Canarias y formado políticamente en Madrid. Zerolo estaba despuntando como buen político en el Ayuntamiento de Madrid donde, como portavoz de la oposición en el área de Medio Ambiente, se había ganado a pulso un merecido prestigio. Comenzaba a hacer sombra a su actual jefa Trinidad Jiménez, la portavoz y candidata socialista en el consistorio madrileño. La figura del líder gay, a quien el propio alcalde Alberto Ruiz Gallardón guardaba ya un cuidadoso respeto en los plenos municipales por su brillante oratoria y preparación, no era, sin embargo, bien vista por Trinidad Jiménez ni tampoco por la sempiterna cúpula socialista de la capital de España, que veían en Zerolo un enemigo en la lucha para optar a ser cabeza de lista en las próximas elecciones del 2007 en el Ayuntamiento de Madrid. Un objetivo que el PSOE de Rodríguez Zapatero quiere conseguir a toda costa como paso previo a las elecciones generales de la reelección, por eso desea que el candidato en Madrid sea una persona sumisa y manejable por el "controlador" Alfredo Pérez Rubalcaba y los suyos.
La presencia de Zerolo como político sin fisuras en el área de Medio Ambiente había sembrado ya de envidias y divisiones las bases de la Federación Socialista Madrileña (FSM). Su figura era bien vista por determinados movimientos que veían en el concejal madrileño una llegada de aire fresco al partido y el adiós definitivo a la pana impuesta por Felipe González Márquez y sus simpatizantes. Se daba la bienvenida a un nuevo grupo formado los "chicos y chicas" de zapatillas de marca, camisetas ajustadas, vaqueros rotos, relojes, pulseras y collares. Un nuevo look al que Trinidad Jiménez se quiso subir en su día con su chaqueta de cuero negro, y que no caló en los votantes madrileños que dieron el triunfo mayoritario al popular Ruiz Gallardón. Incluso la presencia de Zerolo era ya considerada peligrosa por la propia derecha, que veía en él a "un líder municipal problemático y preparado, con un cariz muy diferente al de Trini", afirman fuentes del PP.
Por eso no hay observador político que entienda el por qué el presidente del Gobierno y líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, no ha querido dar el salto definitivo en Madrid coincidiendo con el X Congreso Regional de la FSM celebrado los pasados días 17 y 18 de julio. La jugada era clara: situar a Trinidad Jiménez al frente de la secretaria regional del partido, en sustitución de un denostado y quemado Rafael Simancas, y dejar a Zerolo al frente de la portavocía del municipio capitalino.
A Zapatero le hubiese bastado con pactar la candidatura de su fiel Trini con los guerristas de José Acosta, los llamados "acostistas", mayoritarios en la FSM y poco partidarios de Simancas. Máxime cuando el único contrincante al poder, el crítico Antonio Carmona, secretario de Política Económica de la Ejecutiva Regional, no consiguió los votos ni los apoyos suficientes, ni siquiera exigiendo a Simancas que aclarara sus responsabilidades en el caso Tamayo y Sáez. Un escándalo político-inmobiliario, cuya equivocada estrategia fue diseñada ex aquo por Pérez Rubalcaba y Simancas, y que un año después todavía no ha dado sus frutos, sin aún haberse descubierto ese inmenso patrimonio que imputaban a los ex diputados Eduardo Tamayo y María José Sáez por su huída del PSOE madrileño.
Pero, de nuevo, ni la cúpula de Ferraz ni la de Moncloa se han movido por acabar de una vez por todas con el avispero socialista en Madrid. Por eso, en el X Congreso de la FSM no ha ocurrido nada especial, la pólvora estaba de antemano mojada. Tanto que ZP y Trini arroparon a Simancas en la gala socialista. La portavoz del Ayuntamiento madrileño realizó el discurso inaugural y el secretario general del PSOE clausuró la cumbre.
Y en este avispero de "familias" socialistas enfrentadas, el ascenso de Pedro Zerolo como miembro de la nueva Ejecutiva en el área de Movimiento Sociales no fue fruto de la inspiración divina. Noes oro en todo lo que reluce en ese 36 Congreso del PSOE. Detrás de esta decisión se esconde una estudiada jugada política para eliminar de la escena a un contrincante del núcleo duro socialista en Madrid que controla a la perfección Pérez Rubalcaba. Situando al líder gay en un área concreta se cumplían dos objetivos vitales: uno, apartarle de una visión global de la política; y, dos, situarlo en un marco en el que es uno de los mas destacados valedores, los movimientos sociales de gays, lesbianas y transexuales, lo que significa para el PSOE la posibilidad de atraer y sumar nuevos votos electorales. Fue precisamente el propio Rodríguez Zapatero, quien reconociéndole a Zerolo su trayectoria como líder del movimiento gay y captador de miles de votos para su partido, lo quería a toda costa en la nueva Ejecutiva. Además, de este modo se evitaba un nuevo problema en el aparato socialista madrileño y dejaba el camino libre a la alcaldía de la capital a su fiel amiga y ahijada política de Felipe González, Trinidad Jiménez.
¿Pero quién es Pedro Javier González Zerolo, "el chico" que ha roto los esquemas de Trini y de la inamovible cúpula socialista de Madrid, y que ha encandilado a Rodríguez Zapatero? Pues Pedro es un "niño bien", un empresario gay que nació en Caracas (Venezuela) hace 44 años fruto de la emigración. Su periplo en Hispanoamérica duró bien poco ya que a los seis meses marchó a las Islas Canarias para vivir allí su infancia y juventud. Hijo de un pintor socialista, que fue alcalde de la localidad chicarrera de La Laguna entre 1979 y 1987, se licenció en Derecho por dicha Universidad en 1982 y desde esa fecha, el año en el que el PSOE de Felipe González llegó al poder, comenzó a militar en los movimientos de izquierda, reivindicando la conquista de las libertades y la lucha contra la discriminación. Desde entonces no ha dejado de trabajar por aquello que le parece digno de ser reivindicado: la homosexualidad.
En 1985 se trasladó a Madrid, donde comenzó a trabajar como abogado penalista, eliminando de su nombre de guerra su primer apellido: "González". Formó parte del movimiento obrero creado en torno al conocido cura Enrique de Castro, para la defensa de los más desprotegidos del barrio de Entrevías. En 1989 comenzó su singladura política presentándose a senador por Madrid por una denominada "Lista Antiprohibicionista sobre Drogas", candidatura que apoyaban, entre otros, Enma Bonino y su Partido Radical Italiano y personajes como el filósofo Aranguren, la jueza Manuela Carmena o el abogado Antonio Escohotado.
Fue en 1992 cuando Zerolo entró a formar parte del asociacionismo gay. Primero, como asesor jurídico de COGAM (en aquel entonces Colectivo Gay de Madrid), para mas tarde pasar a presidir esta asociación en 1993. Cinco años después dejó esta presidencia por un cargo similar en la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGT), puesto que abandonó en febrero de 2003 para incorporarse a la lista electoral del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, encabezada por Trinidad Jiménez. Sin embargo, el líder gay ya poseía el carné de afiliado al partido de Pablo Iglesias desde el año 2000.
La gestión de Zerolo a cargo de la FELGT se vio marcada por una larga serie de conflictos de intereses derivados de su activa participación en la vida empresarial del ambiente gay madrileño y la organización de distintos eventos como presidente de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas. Su papel como activista político se ha visto constantemente comprometido por su posición empresarial en una conocida empresa madrileña orientada al mercado gay, como responsable de diversas publicaciones orientadas al ocio GLBT, a la industria audiovisual, y a la organización de fiestas y eventos. Según las denuncias, Zerolo controla el poder económico gay a través de la editora Shangay Express, de la que es copropietario.
Así, causó especial malestar en este colectivo la privatización, en junio de 2002, de las fiestas del Orgullo Gay cuando se dio la concesión de una parte de estas fiestas a las empresas privadas KO Comunicaciones S.L. y Toc Toc Comunicaciones S.L., dos sociedades fundadas con un capital social de tan solo 3.000 euros y dirigidas por el empresario Juan José Álvarez del Castillo, amigo personal de Zerolo. Hasta entonces la fiesta Gay se organizaba gratuitamente en el barrio de Chueca y desde esa fecha, previo pago, en la Casa de Campo. En esta fiesta, rebautizada con el nombre de ManiFiesta, se cobró un "peaje" de 12 euros, unos ingresos cuyo destino último todavía se ignora. Por todo ello, no es de extrañar que buena parte del empresariado de Chueca desconfíe abiertamente de la previsible actuación política del tinerfeño Pedro Zerolo, según manifiestan. "Tiempo al tiempo. Zerolo es nuestro Tamallo gay, ¿quien será la Sáez? ¿La Boti o la Gimeno? Ninguna de las dos son demasiado inteligentes, pero hacen muy bien el papel de comparsa".
El nuevo secretario federal del PSOE de "Movimientos Sociales y Relaciones Sociales con las ONG's" presentó a finales del mes de octubre de 2003, junto a su actual pareja Jesús Santos, una solicitud en el Registro Civil para contraer matrimonio en un acto con el que pretendía reclamar "el derecho de ciudadanía plena para lesbianas y gays que protege la Constitución". Sin embargo, el abogado Zerolo nunca ha sido partidario de crear un partido político gay. "Para mí es mucho más importante la ideología de cada cual que la orientación sexual. Y eso se va a poner de manifiesto cuando todos salgan del armario. Cada uno tendrá que ocupar su lugar, que aquí no somos todos iguales. Podemos coincidir en un momento de lucha, reivindicando la plena equiparación de derechos pero no mucho más, y algunos lo hacen con la boca pequeña porque ya no les queda más remedio que subirse a un carro que ya está en marcha", ha llegado a afirmar.
Ahora, Zerolo está en las nubes, sin embargo el avispero socialista en Madrid sigue agitado y recortando las alas a quien osa distinguirse fuera del manejo del aparato político.
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