Pagina nueva 2

Deseo recibir el Boletín
  
  
Confidenciales
 

Buscar


 
E-defensor.com, site de denuncias, confidenciales y tribunales. "Dice lo que muchos callan"

 

E-Defensor

Añadir a Favoritos   Suscripción Newsletter


 
   


Querido nieto:

Por Juan Miguel Pérez

 
Aún te falta mes y medio para nacer y me apresuro a contarte lo que siento: una tremenda alegría, como poner la veleta en el tejado que culmina una vida para que empiece otra.

En vísperas de la Epifanía (manifestación de Dios a los humanos), nos esforzamos por hacer regalos a quienes amamos. Lo pasamos muy mal porque difícilmente acertaremos.

Te regalo mi cometa: ocupa poco, no requiere mantenimiento y hace lo que está vedado a los humanos -volar- porque carecemos de alas. No necesita combustible: un soplo de viento tensa la cuerda y empieza el juego.

A veces hay que correr, largar o recoger. Requiere atención, pero es muy agradecida y juguetona: dibuja corazones, retoza y nos hacer mirar al cielo. Con frecuencia se queda sin aliento y cae al suelo. Es sólo un plano que requiere orientación, hilo tieso y mucha imaginación.

Es mi creencia que los humanos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, es decir, con capacidad de razonar y obrar en consecuencia. Estamos hechos para amar y ser amados.

Dios es amor y nos quiere a todos por igual, pero en cuanto abras los ojos verás lo torpes que somos: utilizamos una parte mínima del cerebro y nos pasamos la vida llorando. 

Tardamos mucho más que los animales en aprender y necesitamos ayuda para todo. Empezamos con un tacataca y terminamos con un bastón.

Notarás que todo tiene su derecho y su revés. La máxima aspiración del humano es la independencia y un desmedido afán de posesión: casa, coche y compañera. 

Con tres clavos crucificaron a Cristo, que no tuvo ninguna de esas tres ces y murió perdonando: "no saben lo que hacen". El caso es que resucitó y nos ha dejado una hermosa complicación: su mensaje revolucionario que nos invita a desprendernos de todo y a cosechar aquello que los ladrones no se pueden llevar.

No te asustes, vida mía, cuando veas tanto desaguisado de guerras, hambre y desolación. La cometa te ayudará a mirar alto, sentir hondo, hablar claro y te comprometas en el negocio de amar.
 

Accede a otros artículos de Juan Miguel Pérez (Historial) >>

 

   

   
Pagina nueva 2

 
Ecos
 

Publique aquí sus cartas

Últimas publicadas

Cartas al director

 

Publique aquí sus denuncias

Últimas publicadas

Cartas al director

 
ASCENDER

 
DESCENDER

 
Firmas Invitadas
José Luis Comosea debe definirse de una vez
Juan Pablo Mañueco

Carta a Iván
Por Juan Miguel Pérez

Los Premios Príncipe de Asturias en entredicho
Por Juan Luis Galiacho