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Frío invierno
Por Juan Miguel Pérez
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Las golondrinas no se llevan el calor al continente africano. Somos los humanos quienes, con frecuencia, perdemos la ilusión por mejorar y acabamos trivializando nuestra vida.
Ya es barbecho buena parte de nuestro cerebro por dejar que otros piensen por nosotros. Otra vez los intermediarios, que cada vez son menos y más poderosos.
El Euríbor no descansa, pero los intereses de lo que depositamos en las entidades bancarias son nulos. La
palanca de la inflación es inexorable. De nada vale calcular una pensión de jubilación si no controlamos el IPC. Otros "trabajan" por nosotros.
La encuesta AXA, el presupuesto de la Unión Europea y el cabreo de la Comisión de Presupuestos del Parlamento Europeo frente al
marco financiero plurianual (2007-2013), pactado el pasado mes por los jefes de Estado y de Gobierno, porque no refuerza la prosperidad, la solidaridad, la cohesión ni la seguridad del futuro.
El Consejo nos queda lejos, pero Sindicatos y Patronal -más próximos- ya han pactado por vía fácil de renovar las
subidas salariales para este año entre 2 y 3% en paz social para 7,8 millones de trabajadores (de los que un 76% tienen cláusula de garantía) y un tercio de ellos son temporales, según EFE.
En fin, que los sueldos subieron un 2% y la inflación se llevó un 3,4% (3,8% en diciembre) y la moderación salarial no casa con el tirón de los precios. Y cuando no hay acuerdo, se prorrogan los presupuestos, pero con el techo de 1'093 de la RNB, que entiendo como renta nacional bruta.
No es extraño que el rey Wamba añorara el cultivo de sus lechugas. Hoy pedimos que llueva para todos, pero tenemos que trabajarlo hasta reventar, con la ambición de dejar un mundo mejor a quienes ya piden el relevo.
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