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Debate sobre la "Justicia de proximidad"
Por Juan Miguel Pérez
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La "Justicia de proximidad" y sus aspectos relacionados con el Derecho comparado y la visión doctrinal, profesional y política serán debatidos por expertos juristas el próximo día 27, en el Salón de Columnas del Congreso de los Diputados.
La jornada, organizada por la Secretaría Federal de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, empezará a las diez de la mañana y será clausurada a las 19,30 por el ministro de Justicia,
Juan Fernando López Aguilar.
Son ponentes Rafael Jiménez Asensio, director del Servicio Jurídico del Ayuntamiento de Barcelona; los catedráticos
Víctor Moreno Catena (Procesal), Gonzalo Quintero Olivares (Penal),
Roberto Blanco Valdés (Constitucional); el magistrado
José María Fernández Seijó (Jueces para la Democracia), el fiscal
Eduardo Esteban Rincón (Unión Progresista de Fiscales), la abogado
Begoña Rivero Barroso [que ya no comparte bufete con Diego López Garrido] y
Julio Villarrubia (portavoz socialista en la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados).
Moderan y/o presiden: Alvaro Cuesta Martínez, María Antonia Martínez García (presidenta de la Comisión de Justicia del Senado),
Luis Martín Contreras (secretario judicial, miembro de Unión Progresista de Secretarios Judiciales) y
Ruth Porta Cantoni (secretaria de Política Institucional del PSM).
Esta convocatoria viene precedida de un ataque -para algunos, despiadado- por parte de
Asociación Profesional de la Magistratura (APM) y del portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Enrique López.
Lo que para unos es modernización de la Justicia, para otros no garantiza la independencia ni la inamovilidad de los jueces, hasta el punto de tacharla de inconstitucional y tributaria del Estatut y un querer cambiar jueces técnicos por
jueces de extracción municipal, con el peligro de politizar esa justicia de proximidad.
El encanto del juez del mazo, pero razonado, frente al
pezcozón costoso y tardío.
El problema siguen siendo los doscientos años de democracia que nos faltan. Tenemos hambre de convivencia pacífica y razonable. Sospechamos que aún hay bastiones inexpugnables que no se han enterado de que la guerra terminó.
Lo importante es copiar lo bueno. Y si se puede mejorar, que se mejore, pero que la globalización no nos trivialice:
quien la haga, que la pague y no con billetes falsos. Si al menos se alivia la injusta tardanza, ya será un triunfo razonable.
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