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Debate sobre Justicia de proximidad: un juez del mazo razonable
Por Juan Miguel Pérez
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Siete horas de debate en el Salón de Columnas del Congreso de los Diputados pusieron de manifiesto el "galimatías" de la Justicia en España y el empeño del partido en el poder por separar la paja del trigo.
Al aventar los problemas de los tribunales se pone de manifiesto el deseo de acertar en el remedio de un mal endémico: exceso de papel, tardanza, insatisfacción y falta de entendimiento entre quienes están condenados a entenderse.
Se busca con ahínco el bálsamo que devuelva la paz que haga posible la convivencia, mientras otros siguen pensando en la piedra de fierabrás que les restituya el poder. Pero "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado" (art. 1.2 de la Constitución).
El art. 1.1 de la carta magna nos avisa que "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político".
Entiendo que esta bicicleta, para desplazarse, necesita guardar equilibrio y eso se consigue pedaleando con las dos piernas: la derecha y la izquierda; mirando por dónde vamos y adónde queremos llegar, pero empleando los dos ojos -el izquierdo y el derecho- para tener sensación de relieve.
Tanto papel acumulado denota falta de previsión: cultura, educación y solidaridad. Ese amor que se nos pide en las cosas que hacemos y que hace agradable la convivencia.
Cuando se cumplen los quinientos años de la muerte de Colón, España sigue mirándose al ombligo. Hay que mirar de frente para no arrugar la bicicleta en el siguiente artículo de la Constitución.
El trípode en que se asienta el Estado no se puede permitir el lujo de usar sus troneras para disparar a mansalva contra lo que disguste al servidor de turno, pues se trata "de servir a" y no "servirse de".
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