Pagina nueva 2

Deseo recibir el Boletín
  
  
Confidenciales
 

Buscar


 
E-defensor.com, site de denuncias, confidenciales y tribunales. "Dice lo que muchos callan"

 

E-Defensor

Añadir a Favoritos   Suscripción Newsletter


 
   


25 años del 23-F

Por Juan Miguel Pérez

Un asalto al Congreso de los Diputados fue anunciado tres años antes -en febrero de 1978- por este"plumilla" en un reportaje que me encargó Juan Caño
para "Actualidad Española", al que se acompañaba untexto "con garra" que serviría para un comic de acompañamiento.

Vistos los puntos flacos del edificio, decía que un grupo terrorista asaltaba materialmente la soberanía española pata exigir la puesta en libertad de todos sus presos. Hernández Gil, que había dado todo tipo de facilidades para trabajar con toda libertad, sólo exigió ver los originales antes de que se publicaran.

Naturalmente, se negó a autorizar el comic, pero debió alertar sobre la seguridad del edificio. Al cabo de una semana fue asaltado el parlamento de Nicaragua y me dijo Hernández Gil: ¡Lo ves?!". Pero él ya no estaba presidiendo cuando entró Tejero tres años más tarde, aunque sí el mismo comisario.
Cuando empezó el juicio del 23-F, Martín Prieto, compañero de promoción, me preguntó quién era el mejor de los treinta abogados que defendían a los procesados. Contesté: "Rogelio García Villalonga". Y durante tres meses y cinco días me recriminaba, tildándole de farragoso. Al conocer la sentencia, pregunté a mi colega si de entre los tres procesados absueltos acaso había uno contra cuya absolución ni siquiera el Fiscal podía recurrir. Me contestó: "el comandante Cortina". Pregunté: "¿Quién llevó su defensa?", y pronunció el nombre de Rogelio y dije: "ése es para mí un buen abogado".

Rogelio pasó a mejor vida, pero aún recuerdo sus actuaciones en los juzgados y tribunales: era un auténtico perro de presa. Cuando pleiteaba por la venta de un Goya -"La condesita de Haro"-, el juez dijo que era un asunto de mucha importancia y guardó el lienzo en su caja fuerte: lo único que pasó es que lo que guardó era la copia: el original estaba en el despacho de Rogelio, adonde iba siempre que podía por ver esa maravilla.

En el Congreso de los Diputados se quiso guardar la soberanía nacional en caja fuerte y acabaron presos de panal de tan rica miel. Ahora, lo que hace falta, es que no se tome esa representación con liviandad, sino que de verdad represente el sentir del pueblo, que es sabio y pasa factura.

 

Accede a otros artículos de Juan Miguel Pérez (Historial) >>

 

   

   
Pagina nueva 2

 
Ecos
 

Publique aquí sus cartas

Últimas publicadas

Cartas al director

 

Publique aquí sus denuncias

Últimas publicadas

Cartas al director

 
ASCENDER

 
DESCENDER

 
Firmas Invitadas
José Luis Comosea debe definirse de una vez
Juan Pablo Mañueco

Carta a Iván
Por Juan Miguel Pérez

Los Premios Príncipe de Asturias en entredicho
Por Juan Luis Galiacho