Un asalto al Congreso de los Diputados fue anunciado
tres años antes -en febrero de 1978- por este"plumilla" en un reportaje que me encargó Juan Caño
para "Actualidad Española", al que se acompañaba untexto "con garra" que serviría para un comic de
acompañamiento.
Vistos los puntos flacos del edificio, decía que un
grupo terrorista asaltaba materialmente la soberanía española pata exigir la puesta en libertad de todos
sus presos. Hernández Gil, que había dado todo tipo de facilidades para trabajar con toda libertad, sólo
exigió ver los originales antes de que se publicaran.
Naturalmente, se negó a autorizar el comic, pero debió
alertar sobre la seguridad del edificio. Al cabo de una semana fue asaltado el parlamento de
Nicaragua y me dijo Hernández Gil: ¡Lo ves?!". Pero él ya no estaba presidiendo cuando entró Tejero tres años
más tarde, aunque sí el mismo comisario.
Cuando empezó el juicio del 23-F, Martín Prieto, compañero de promoción, me preguntó quién era el mejor
de los treinta abogados que defendían a los procesados. Contesté: "Rogelio García Villalonga". Y
durante tres meses y cinco días me recriminaba, tildándole de farragoso. Al conocer la sentencia,
pregunté a mi colega si de entre los tres procesados absueltos acaso había uno contra cuya absolución ni
siquiera el Fiscal podía recurrir. Me contestó: "el comandante Cortina". Pregunté: "¿Quién llevó su
defensa?", y pronunció el nombre de Rogelio y dije: "ése es para mí un buen abogado".
Rogelio pasó a mejor vida, pero aún recuerdo sus
actuaciones en los juzgados y tribunales: era un auténtico perro de presa. Cuando pleiteaba por la venta
de un Goya -"La condesita de Haro"-, el juez dijo que era un asunto de mucha importancia y guardó el lienzo
en su caja fuerte: lo único que pasó es que lo que guardó era la copia: el original estaba en el despacho
de Rogelio, adonde iba siempre que podía por ver esa maravilla.
En el Congreso de los Diputados se quiso guardar la
soberanía nacional en caja fuerte y acabaron presos de panal de tan rica miel. Ahora, lo que hace falta, es
que no se tome esa representación con liviandad, sino que de verdad represente el sentir del pueblo, que es
sabio y pasa factura.
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