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El tirachinas
Por Juan Miguel Pérez
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"Franco, hijoputa, vuelve" fue la pintada atribuida al cabreo de los trabajadores de Ensidesa por una regulación de empleo en la factoría de Avilés, cuando se hacía necesario rentabilizar nuestras empresas y se empezó por reducir plantilla. Ahora se tiende a alargar la vida laboral y los tiempos que corren no tienen nada que ver con aquéllos.
En general, el Estado es buen recaudador y mal administrador. De ahí que los pleitos de los ciudadanos contra la Administración tengan larga vida, pues si hoy hubiera sentencia en los acumulados en los seis años de espera de esta jurisdicción se produciría la bancarrota.
La mala administración de las empresas estatales procede generalmente de administradores puestos a dedo por los gobernantes de turno. La Unión Europea trata de poner freno a tanta prodigalidad y tan poca competitividad por parte de quienes pierden el norte de esa razón de servir frente a la corruptela de halagar.
Eso se paga con el descrédito, aunque lo normal es que pringuen otros. Sigue vigente, en el Código penal, el delito social, pero ya no se denuncia porque no hay magistrado que lo aplique. La cascada de subcontratas nos sitúa en tan peligrosa posición que habremos de mirar bien dónde nos sentamos.
La consideración del "Made in China" se abre paso en los mercados, pues son empresas occidentales las que están llevando buena tecnología donde no escasea la mano de obra. Pero la alegría, en la casa del pobre, dura poco y tal vez, por eso, los chinos llevan lo que llevan entre las piernas. Con todas sus consecuencias.
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