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La "unanimiedad" del Estatut
Por Juan Miguel Pérez
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El "seny" no es saber buscar la "pela", sino cordura, sensatez, meollo, criterio, juicio. Y "perdre el seny", perder la chaveta, desatinar, según el "Essencial Vox" (BIBLIOGRAF, SA. 1998, Barcelona). Está ahí y no se ha perdido, cual corona de espinas que no fue mofa, sino premonición del doloroso recorrido que lleva a la gloria de la resurrección.
Sin duda, la fecha elegida (domingo del "Corpus") anuncia esa entrega hasta la muerte para que la semilla dé fruto. Las revoluciones devoran a sus hijos, pero aquí no hay más cera que la arde y la consecuencia inmediata es ponerse a trabajar mucho y bien, pues las chapuzas están reñidas con la Europa que soñamos.
Si aspiramos a vivir dignamente, aprendamos a querer a quienes tenemos más cerca y a quienes más nos necesitan, sin olvidar que quien nos ha de juzgar está en quienes mueren de hambre y sed, en los sufren las consecuencias de la violencia y en los inmigrantes que "pagarán" nuestras pensiones...
El egoísmo es la peor muralla para esa realización personal a la que nos enfrentamos cada día. Quienes dominan el mundo deberían viajar cada día al interior de su alma en vez de dedicarse a hacer caja y los violentos dejen de disponer de vidas ajenas, ya que no se puede ser juez y parte.
La reconciliación con la verdad es sendero de libertad, único ámbito que nos permite ser personas. Asumir los propios errores es duro de pelar. Como el agua de estos días, nos puede caer en forma de granizo.
Moratinos, hoy, lo tiene crudo, pero no imposible: el muro con México no servirá para nada, como tampoco las veleidades armamentistas que hoy ensayan intransigentes. Arrupe, que vivió la bomba atómica, nos recordaba: "como siempre, la verdad está en el centro".
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