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El negocio de la bicicleta
Por Juan Miguel Pérez
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Si paras, te la pegas. Se dijo de Sofico, que ofrecía aquel 12% de rentabilidad, y se repetirá hasta la saciedad. Al pasotismo asociativo se une el tedio administrativo. Se alzaron voces de alerta, pero fue como predicar en el desierto.
El arte y la filatelia -activos tangibles- creadores de mercado, tienen un riesgo de cartera que, aunque escaso, es necesario gestionar debidamente para merecer la confianza y la seguridad del inversor.
Ello requiere independencia, confidencialidad y profesionalidad. Y también, separar las funciones de gestión y depositaría; de igual manera que quien lleve la caja nunca deba ser el contable.
La devaluación de la moneda -palanca del Estado para enjugar sus deudas- obliga a los ahorradores a invertir. Huyeron de las estafas inmobiliarias en los años setenta y florecieron las sociedades de inversión filatélica por el buen comportamiento del sello.
El refugio del náufrago, la deuda pública o la renta fija privada, no da para mucho. Los productos opacos no declaran sus rendimientos a Hacienda.
La Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (www.adicae.net) trata de agrupar a los afectados. El Banco de España lleva tres años con su auditoría, pero esta pirámide data de 1968.
Ahora se dice que ni siquiera llegaban a tener los sellos, ni un conocimiento exacto de su cartera. Los corredores -ahora sospechan que vendedores encubiertos- trabajaban con porcentajes del 15 al 20%.
Llega la hora en que habrá que pensar en ese mensaje evangélico -tan necesario como depreciado- de poner nuestro corazón, nuestro tesoro, fuera del alcance de la polilla y de los ladrones, aunque para esta calificación hemos de someternos a la consideración de los tribunales de Justicia.
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