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Estatut: toma en consideración
Por Juan Miguel Pérez
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Al cierre de estas páginas se toma en consideración el
Estatut de Catalunya en el Congreso de los Diputados, en día
de difuntos, cuando luce en las pantallas de televisión un
Don Juan dotado de pinganillo para hacerse oír en su
galanteo audaz y pendenciero por conquistar nada menos que a
la Constitución.
Enrique Santos Discépolo -autor de "Yira, yira",
"Cafetín de Buenos Aires", "Uno" y
"Esta noche me emborracho"- contó con Carlos
Gardel, pero veo a Maragall con voz "fané y
descangayada", aunque no solo.
El tango requiere espacio, pero se pide en Madrid, donde el
chotis se baila en compás de cuatro tiempos y sin salirse
de la baldosa, que por eso es "apretao", única
forma de que bailemos todos en tan poco espacio, pero con
mucho sentimiento.
Sin embargo, la sardana se baila en forma de círculo,
tomados de la mano, en movimientos de acercamiento y
separación, sin que en ningún momento se disgregue el
conjunto.
"Conqueridor" fue Jaime I, Rey de Aragón, cuyo
reino repartió entre sus hijos: Pedro el Grande, de Cataluña-Aragón;
y Jaime II, de Mallorca. Su crónica autobiográfica de
treinta años es digna de tener en cuenta por su valor
literario e historiográfico: además de conquistar,
repoblar e instituir los reinos de Mallorca y Valencia, fundó
las cortes y el municipio de Barcelona.
Conquistador de tierras o de mujeres, es peligrosa
ambivalencia que no puede ser despachada con una "guileta",
la perragorda que yo pedía de pequeño a mi abuela.
Cumpleaños de la Reina, día primaveral en que amaina la
boina de la calefacción central que por noviembre suele
velar el cielo de Velázquez, no parece mal momento, pero
esto no es la rendición de Breda, cuya dignidad nada tiene
que ver con la zafiedad de una corona de espinas en la
geografía de donde partió un mensaje que me camela.
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