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Repatriación frente al desarraigo
Por Juan Miguel Pérez
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La canción habla de volver rico y poderoso, no fracasado. Se huye de algo cuando se ha llegado a la convicción de que no hay perspectiva de que se arregle. Estamos recogiendo lo que hemos sembrado: nada bueno.
Desconfianza y pasotismo son el resultado de la chapuza en cualquier lugar del mundo, abocado a la violencia cuando la razón ya no da más de sí.
La humanidad envejece en cuanto fracasa la convivencia, el goce de la vida se torna en sufrimiento y ya todo son excusas que apuntan a la desesperación.
El enemigo lo llevamos dentro: ese yo que no se entrega sino con la cicatería de nuestros complejos y comodidades. Ahormar la vida a nuestra conveniencia nos acaba apartando de esos valores de calidad humana capaces de superar barreras: la cordura, la sensatez, el buen juicio.
La gota que colma el vaso puede ser la mía. Pereza, desánimo, desencanto, desconfianza, agresividad y hasta violencia: el aleteo de la mariposa que acaba en huracán. Pequeñeces y sutilezas que acaban adonde nunca quisimos ir.
Steinbeck nos recordaba la inutilidad de conquistar kilómetros y kilómetros de papel cazamoscas. Sin embargo, ligeros de equipaje, sí que podemos marcar un buen recorrido al estilo de Antonio Machado, con la esperanza de hablar a Dios un día.
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