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Cumbre descastrada
Por Juan Miguel Pérez
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Entre el "divide y vencerás" y "la unión hace la fuerza" se debate la congruencia y la oportunidad. ¿A quién interesa su éxito o su fracaso?
El mundo se configura a marchas forzadas en tres grandes bloques económicos, cada cual -con su moneda- tirará de la cuerda hasta donde pueda, con alianzas bilaterales en detrimento del más poderoso. El Sur pone la materia prima, origen de su miseria a causa de la rapiña.
La ONU, voz que clama en el desierto. Los aparatos de las tres religiones monoteístas, desnortados por la búsqueda de poder terrenal.
Estados Unidos, ensimismado en su sueño imperialista, descubre sus vergüenzas. Europa no sabe a dónde va. Y el gigante asiático despierta de su letargo, con malos presagios para
quienes viven del cuento.
África perece mientras Iberoamérica adolece. Es para irse a Australia, donde se ven los barcos llegar.
El hambre es vergüenza de la Humanidad. Matar de hambre es terrorismo internacional. Negar la enseñanza y ocultar lo que se investiga es crimen de lesa humanidad, porque impide remediar muchos males.
El tercer milenio de esta sangrienta civilización nos obsequia con la desinformación. Si la verdad nos hace libres, la manipulación informativa encuentra plena explicación en quienes tienen algo que ocultar o trabajan para el enemigo.
En verdad, el enemigo del hombre no es el capitalismo ni el comunismo, sino el egoísmo que llevamos dentro y nos impide compartir lo bueno y lo malo.
Bueno está que, a sus cuatrocientos años, el Quijote siga vigente. Lo chungo es que seguimos con ideas de grandeza, cuando la realidad es que no podemos con las propias contradicciones y miserias.
El único Dios lo es de todos y nos quiere por igual, pero tiene predilección por los pobres y por los que sufren. Si el hecho de ser humanos nos hermana, bueno será que empecemos a vivir como hermanos: ensayando el amor, que es lo único que de verdad vale la pena y por lo que seremos juzgados.
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