| NO LES BASTA con que les CACareen
todos los plumillas agradecidos que les ponen el CACillo
para que les caigan honores, prebendas, premios, sueldos,
subvenciones, dietas, reconocimientos y carguillos. A ellos
y a sus empresas de adulación deformativa, que también
alzan la CACerola para que se la llenen con cargo al
presupuesto que extorsionan e imponen al pueblo.
No. No les basta con ser CACos de lo público,
para su beneficio partidario y privativo, en compañía de
los ayudas de cámara mediáticos y demás clientela que les
inciensan mientras practican el saqueo legal de los dineros
que impiden controlar al pueblo, a través de Tribunales
democráticos de Cuentas Públicas, por ejemplo...
Ese paraíso del descontrol y de la turbiedad que son las
concesiones, licitaciones y los negocios de todas las
administraciones políticas, les parece poco reino para su
despotismo y nepotismo infinito.
De manera que estos CACiques de lo ajeno han
decidido legalizar la CACería de todos los que se
nieguen a rendirles sumisión y loa a sus fobias y a sus
mitos políticos.
No sólo redactarán la politiley que les plazca. Ni
siquiera esperarán a que la interpreten los jueces políticos
que ellos nombren para que su dictamen se adecue a su
capricho. No. Directamente se apropiarán del concepto de “verdad”,
y decidirán lo que es cierto y lo que es falso, desde sus
tribunales orgánicos directorialmente políticos. Y
sancionarán o cerrarán los medios de sus adversarios ideológicos.
Jamás murió Franco en una España que se ha
limitado a reproducir la esencia de su estructura de poder
verticalista, presentándola de otro modo, en el Estado
central y en cada una de las autonomías en las cuales aquel
verticalismo básico se ha reproducido... Sobre todo, en los
territorios donde sigue gobernando un Movimiento Nacional
tan monoidentitario y mitológico como aquél... Pero ahora
revive en todo su esplendor.
CACaree quien deba seguir CACareando, por los motivos
nutricionales o de afinidad al verticalismo a los que cada
cual se acoja.
Yo no... Y conste que en ningún momento he hablado del Consejo
Audiovisual Catalán (CAC), ya operativo, ni del Consejo
Audiovisual Estatal (CAE), que está al caernos, ni de
cualquier otro Consejo de Presión a los Medios, que
todas las autonomías y partidos tienen, para que la
información siga siendo tan sesgada y falaz como todos
ellos quieren.
Lo público no son las oligarquías partidarias que
manejan todos esos Consejos. Ni la libertad de expresión es
lo que a ninguna de dichas oligarquías partidarias les
conviene... Pero lo del CAC caciquil de ahora, sumado
al CACeo o CACito con que siempre han
obsequiado a sus lacayunos o famulares adeptos y fieles, ya
es pura CACa o excremento.
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