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DE LA MISMA manera que los antiguos helenos contaban el
tiempo por “olimpiadas” o periodos entre dos
Juegos Olímpicos, los pueblos ribereños del Tajo podrían
dividir el almanaque en “trasvasadas”, o número
de semanas que necesita el Tajo para recuperarse un poco y
que el Gobierno decida que ya es hora de mandar otro
aguacero hacia Levante... Son periodos fijos, por lo que
sirven perfectamente para medir el ritmo de los mortales:
las olimpiadas, cada cuatro años; las trasvasadas, cada
tres meses.
De los antiguos meses, habría que decir, porque yo estoy
decidido a adoptar este nuevo método de calendario y hablar
a partir de ahora de la primera trasvasada, de la segunda,
tercera o cuarta trasvasada de cada año.
Y, por otra parte, lo que se trasvasa son verdaderos aguaceros,
o sea, agua y muchos ceros... Tanta que hay que expresar la
cantidad en hectómetros cúbicos para que la gente no se
asuste del porrón de ceros todos llenos de agua que habría
que utilizar si se expresara en una medida de capacidad algo
más comprensible para el vulgo o pueblo.
Por ejemplo, durante la tercera trasvasada del año 2005
(julio a septiembre, para los antiguos que aún no se hayan
amoldado al nuevo método de cómputo cronológico) se le
birlaron al río Tajo 82 hectómetros cúbicos de
agua. Con lo cual, dicho así, uno no sabe cómo quedó este
pobre río, aún recién nacido, que es como discurre por
Guadalajara, antes de que vengan los señores del Gobierno a
decirle que se tiene que desviar para las urbanizaciones
costeras del Mediterráneo... Viendo el lodo que dejaron por
Entrepeñas y Buendía y resto de la Alcarria, ya se hace
uno más idea.
Sepan ustedes que un hectómetro cúbico es un millón
de metros cúbicos y ahora póngase a añadir ceros
hasta que se aburran, si quieren expresar la
"trasvasada" en litros.
El año 2006 ha comenzado, como es natural en esta colonia
económica que aunque ustedes no lo sepan es la
provincia de Guadalajara y la Alcarria de Cuenca, con la
primera trasvasada del ejercicio, decretada por el Gobierno
en Consejo de Ministros: 38 millones de metros cúbicos
de trinque acuático al joven río que aún intenta
nacer y formarse, lo que no está mal para comenzar el año.
Dicen los meteorólogos que tampoco este año va a
llover, y de momento por Guadalajara ya se están bebiendo
el agua de riego del Canal del Henares, porque la presa de
Beleña, que les surtía para el abastecimiento humano, no
puede más y han tenido que echar mano de la del pantano de
Alcorlo, que era para riego.
Así que regar los cultivos de la Vega del Henares pronto
va a ser un recuerdo histórico... Pero ¡a quién le
importa eso! Por no saberse ni siquiera se publicita cuáles
son las verdaderas provincias donantes de agua: las
coloniales Guadalajara y Cuenca. Por lo demás... ¡ya dice
el Gobierno que lo esencial es que no falten los astronómicos
"aguaceros" del Levante!
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