Pagina nueva 2

Deseo recibir el Boletín
  
  
Confidenciales
 

Buscar


 
E-defensor.com, site de denuncias, confidenciales y tribunales. "Dice lo que muchos callan"

 

E-Defensor

Añadir a Favoritos   Suscripción Newsletter


 
   


Pepe Rubianes, el fascismo catalán actual y el que luego vendrá

Por Juan Pablo Mañueco

CRITICAR el nacionalsocialismo o fascismo catalán es criticar a Cataluña, dicen los nacionalsocialistas o fascistas catalanes.

Demuestran así el respeto que sienten por la Cataluña plural; vale decir, por Cataluña, que es plural, aunque no lo sea su clase política: única y bastante ideológicamente franquista, como prueba ese pensamiento/consigna que parece copiado de su maestro, igual que tantas otras cosas.

El mismo amor y respeto por dicha Cataluña plural, sin ninguna mezcla de odio a los disidentes catalanes ni al resto de los españoles, ha demostrado como ustedes saben el actor Pepe Rubianes en un programa de la Televisión Publica del Tripartito, en horario infantil, donde mandaba “a tomar por culo a los españoles”, a quienes deseaba que “ojalá les exploten los cojones y se vayan al cielo sus cojones”, aunque luego rectificó destino para precisar: “¡se vaya a la mierda la puta España!”... Todo ello muy reído por el presentador, a sueldo del ente del tripartito nada crispante, según se ve...

Y lo peor no es que "se cague en España y en los españoles", que eso lo hace hasta el Gobierno de ZP casi todos los días, sin que pase nada, y no digamos los Ayuntamientos e Instituciones Autonómicas que se niegan a poner la bandera española, para no enmierdarse... No, lo peor es el tono de odio y la virulencia con que lo expresó, sin rasgo de ironía o de comicidad, ante la aceptación o el alborozo de unos responsables políticos de la cadena (del váter) que, por supuesto, no hubieran tolerado esas expresiones contra Cataluña, ni contra el País Vasco, ni contra nadie... Sólo contra la mierda oficial de "Estepaís", que ya se sabe cuál es.

Cierto que al día siguiente aclaró que no se refería a todos, sino sólo a algunos: concretamente, a quienes no piensen como él... Y, probablemente -creo yo-, tampoco a las españolas, que no gastan atributos tan abundantes y robustos como a él le sobran.

O sea, que Rubianes demuestra ser un fascista o un fasci-socialista, que es lo mismo, cuando se enerva, y también cuando se serena. Y, además, prueba ser un mal cómico: porque con haber dicho que en la patria se caga uno todos los días, ya que nadie se va a defecar al extranjero... habría salido del paso, si tuviera luces o comicidad para ello.

El grandioso -pero poco agudo- actor Pepe Rubianes ya había dado muestras de su mismo nivel intelectual y moral en otras declaraciones anteriores mucho más explícitas, por lo que no podrá argüirse que no les era conocido su credo ideológico, tampoco nada crispante ni incitador del odio... Veamos algunas perlas tranquilizadoras de su discurso anterior; breve, aunque intenso:

España: charanguera, de escupitajos, inculta, reaccionaria, ignorante, despreciadora, miserable, pedorra, lanza–exabruptos (Rubiales o cree que no lanza ninguno o bien prueba pertenecer a algún territorio, mental al menos, como el que describe), hortera, inconsciente, gargajera, cavernícola, fascista, negra, lanza–infundios, agresiva, ladrona, vilipendiadora, mamporrera, novios de la muerte, cargada de odio.

Aznar: verruga bigotuda, fascista, verruga falsaria, lameculos, babeante, culpable de la matanza de Atocha (esta vez, se ahorró lo de “asesino”, que coreaban a grandes gritos otros que jamás han crispado, ni crisparán), mentiroso, rastrero, patético, prepotente, idiota y sin escrúpulos.

La Iglesia: ultramontana, patética, cargada de odio, blasfema, enfrentadora, mentirosa, con telarañas mentales, amenazante, irán al infierno.

Todos juntos: según Rubianes, deben irse “a cagar a la playa”, por ser unos “mierdosos” que ya se sabe que es “lo que comen las gaviotas”. Y concluye Rubianes afirmando atinadamente que en todo esto hay... “¡pobres bestias!”.

En una cosa acierta más que en otras el pensador Rubianes (aunque tampoco de ello se da cuenta): que para que su terminología se recoja en el “Estatut” o en la Constitución... primero hay que cambiar ésta. ¡O sea que coincide con los de la mierda, los muy... constitucionalistas!

El problema mayor no es lo que evacua abundosamente por el doble conducto del culo de abajo y del culo de arriba o boca (según confirma y disfruta su propio usuario, en este caso), ni lo que le ríen y aplauden quienes le pagan, sino otros dos:

1. Qué caldo de cultivo deformante es el que produce el pensamiento de Rubianes, nada crispador, sin duda... Pero que es mucho más antiguo, monstruoso y arraigado que el 14-M: fecha en que empezaron a crispar los crispadores profesionales, según estos crispados.

2. ¿Cuánto tiempo tardarán los nacionalsocialistas catalanes en lanzarse –más aún, quiero decir: definitivamente– contra los catalanes que no comulguen con sus opiniones nada crispantes?

Y hay un solo antídoto contra la solución final o definitiva violencia interna que se ve venir... El mismo antídoto que sirve para identificar a los que NO son nacionalsocialistas o fascistas catalanes. Gritar bien sonoramente: ¡Viva la Cataluña plural!

Yo digo “¡Viva!”, porque sé que España y Cataluña son plurales, y porque, además, no tengo nada de nacionalsocialista... ¿Y usted? Defínase: ya le he dicho en qué se les conoce y diferencia a unos de los otros... y, probablemente, usted mismo puede deducir el grupo al que pertenece Rubianes.

PD. Adicionalmente, también sería curioso analizar qué presión antigua y ya crispada han recibido estos conversos, como Rubianes o Pérez (Carod) para que se sientan obligados a hacerse perdonar su “impureza” siendo los más fervientes de la ortodoxia y de la patria. Aunque también la Historia nos explica este angustioso proceso, y en qué épocas se produce.

 Accede a otros artículos de Juan Pablo Mañueco (Historial) >>

 

   

   
Pagina nueva 2

 
Ecos
 

Publique aquí sus cartas

Últimas publicadas

Cartas al director

 

Publique aquí sus denuncias

Últimas publicadas

Cartas al director

 
ASCENDER

 
DESCENDER

 
Firmas Invitadas
José Luis Comosea debe definirse de una vez
Juan Pablo Mañueco

Carta a Iván
Por Juan Miguel Pérez

Los Premios Príncipe de Asturias en entredicho
Por Juan Luis Galiacho