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EL ZPARITORIO gubernamental es que no para de alumbrar
paridas, tarea para la cual fue concebido y en la que
compiten la ministra ApreTrujillo de las Zapatillas (por su
porcentaje) y el ministro Calderilla (por su número).
Con Calderilla se comprueba que cualquiera que
presentase un gramo de sentido común llegaría a Calderón
en el actual Consejo de Ministros, igual que JeSeCé
pasa por Caldera normal cuando en la empresa privada
no alcanzaría a Caldereta, so pena de llevarla a la
quiebra con las primeras medidas.
Pero como dentro del Gobierno consideran atinadamente que
la única anormalidad es la de Solbes, y a éste ya
le ha mandado callar de un manotazo cuando intentaba
explicarles que, si seguían falsificando leyes en el BOE
para beneficiar a la Caixa, no sólo se crispaban las normas
de Europa sino que peligraban muchos puestos de trabajo en
Cataluña por vía alemana, esta Zapatilandia analfabeta que
es la España zapatillesca continúa pariendo inicuas
calderilladas legales, propias de lo que son: unos
analfaberzos sectarios y mendrugos, amén de unos
intervencionistas contra las normas y las vías sensatas,
carentes de diá–logo con la Lógica.
Cualquiera que tenga un dedo de frente sabe que la menor
percepción salarial de la mujer en el trabajo no se debe a
motivos discriminatorios, sino laborales, básicamente.
Si fuera cierto que, a igual productividad y horario
trabajado, las mujeres perciben peores salarios... se acabaría
el paro femenino en 24 horas. Porque las empresas
correrían a contratarlas manteniendo su productividad, pero
ahorrándose un porrón en salarios.
Al contrario, si fuera veraz la ficción inicial... no
trabajaría ni un hombre ni de milagro. O mejor dicho, sí:
pero ya no sería preciso introducir las medidas legales
correctas que luego diremos, porque la demanda de mujeres
trabajadoras habría sido tan intensa que se hubieran
desbocado sus salarios... hasta que las ofertas salariales a
ambos sexos se hubiesen igualado por sí mismas.
Pero JeSeCé Suscaprichos Calderilla
no alcanza a comprender tanto: la primera regla del
mercado... que sí es una ley verdadera por inexorable y no
una sectaria imposición a martillazos de calderero.
Ni tampoco lo comprenden sus colegas y colegos
(toma violencia de género: gramatical, por supuesto,
como siempre es en castellano este género de violencia de género
y cualquier otro posible: puramente léxico), aunque pese a
su estulticia siguen viviendo todos como reyes calderonianos
y calderonianas, a costa de que se enfrenten y se crispen en
la sociedad los dos sexos y sexas que les pagan sus sueldos,
bien caldeados.
Al calderetero de Trabajo se le ha ocurrido la faena de
imponer (sin dialogar con nadie ni mucho menos con la Lógica
de la que carece) la siguiente calderada o al–calderada
a las que ya nos va habituando: abolición del mérito o el
esfuerzo para ascender en el trabajo y obligación en las
empresas, administraciones y partidos de listas cremallera,
basadas en los cuotas sexistas.
Como usted sabrá si alguna vez lo ha intentado, no hay
forma de ligar en los partidos, porque no aparecen mujeres
ni en pintura por las bases. Pero ahora, en cuanto se apunte
una, sale de ministra, de embajadora o de alcaldesa...
mientras que quien tenga capacitación para ello o lleve
trabajándoselo durante años, que se fastidie o se crispe.
Otra injusticia calderera más del sexador Caldera,
el inicuo sexista, en complicidad con el ministro de
AntiJusticias, López Discriminador Aguilar.
Si el ascenso meteórico de las que se apunten es para
integrarse en el Gobierno de Pantunflo ZaPatilla, se
comprende y se acepta... porque en ese zipizape cabe
cualquier cosa, hasta Caldera o María Antonia
ZapaJillo... Pero la vida laboral es cosa seria.
Una legislación no inicuamente sexista como la que va a
imponer el calderero para que se caldee la crispación entre
los sexos por medio de la desigualdad de méritos, debería fomentar
masivamente las guarderías, conciliar con cargo al
presupuesto la vida familiar y la laboral de ambos sexos
y subsanar también a expensas del Estado y no de los
particulares las inevitables diferencias sexuales que
no puedan equilibrarse por otras vías...
Pero estos analfaberzos, en el fondo, tienen resabios del
intervencionismo totalitario y creen que puede legislarse contra
el sentido común... Tardará mucho tiempo en arreglarse
estos y otros caldos legales del caldillo o caudillo de
Trabajo, Faenas y Discriminaciones Sociales, señor Je–Sús
Suscaprichos Caldera.
Por cierto que el próximo día 19 de marzo ya saben que
podrá celebrarse el "Día del Progenitor A o
B" (la letra aún no se ha regulado) porque estos sátrapas
del BOBE (Boletín Oficial de Bromas del Estado) han abolido
del Registro Civil la figura paterna y materna. De manera
que prepárense para recibir el correspondiente regalo del
"Producto A, B, C..." o restantes hijos que
ustedes tengan... antes de que el "Progreneitor
C" (Caldera) regule también el asunto de los
regalos por parte de la "progrenie" y hasta
los "acoplamientos" por mes que tolere o imponga
entre ambos Progrenitores este Gran Hermano del Estado Hux-Ley-Caldereriano.
¡Contento estará con lo que produce su prole política
el Gran Visionario ZP, el Gran Duce que nos conduce
retroprogrenitoramente del ridículo al espanto!
Dos homosexuales podrían haber sido perfectamente
"dos padres" o "dos madres" -o sea,
dejando las cosas como estaban-, pero ahora ya nunca podrán
ser de verdad, ni aunque lo imponga el analfaberzo biológico
ministro de Politileyes (Justicia), "dos
pro-genitores" de su progrenie. Por más que "Progreneitor
L" (López) dicte y decrete en el BOBE lo que
guste: memeces de este género o del que quiera.
Luego, ante el aluvión de risas recibidas, López ha
rectificado: dejará los términos "padre" y
"madre" para habituales, por lo que sólo se
aplicará el concepto de "Progenitor A y B" para
homosexuales. O sea, que el ministro de Iniquidades les
discrimina y, además, no se entera de que eso,
precisamente, "pro-genitores", es lo único que no
pueden ser los homosexuales.
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