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MARTES, 9 de mayo, 20 horas, Teatro Reina
Victoria: “Ciutadans de Catalunya” presenta la realidad
de una sociedad plural, abierta, libre, dialogante,
racional... Una sociedad de ciudadanos, tal y como son,
que quieren a estas alturas del siglo XXI que los gobiernos
y las instituciones estén al servicio de quienes los pagan:
los ciudadanos concretos a quienes aquellos deberían
supeditarse, admitiendo la pluralidad real de la ciudadanía
que sostiene económicamente el tinglado de las autoridades.
Miércoles, 10 de mayo, a la misma hora,
Teatro del Senado, también en Madrid: “la classe política
de Catalunya”, dueña única de los dineros que extrae
a sus “ciutadans”, completa su curiosa balanza fiscal
con la comedia de las mentiras: impone a sus súbditos la
obligación de ser uniformes, cerrados, obedientes,
monologantes, mitológicos...
El “Estatut” que miente de principio a
fin, porque así lo quiere la oligarquía política, ya ha
sido politilegalizado, aunque todos sepan que es una mentira
legalizada por un par de caudillos y por sus huestes de
comensales que no quieren perderse el condumio que extraen
impositivamente a los “ciutadans”, de Catalunya unos y
los demás a los de las provincias que les eligieron... Lo
cual también supone otra curiosa balanza fiscal, propia de
las dictaduras aunque sean pluripartidarias: impuestos
reales frente a mentiras legales.
Porque saberlo, que el “Estatut”
miente, lo saben todos: No es cierto que "el
sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña"
sea uniforme; no es cierto que los ciudadanos de Catalunya
tengan sólo una lengua propia (aunque sí sea la única
propia de la oligarquía mentirosa); no es cierto que haya
“quedado limpio como una patena” (al contrario, ahora es
más inconstitucional que antes porque redactando que
la mentira impone “el Parlamento de Cataluña”, se
admite un acto de soberanía previa, además de falaz); no
es cierto que el artículo 2 de la Constitución diga lo que
le hace decir el “Falsatuto”, sino que en la misma
aunque omitida línea dice exactamente todo lo contrario...
Esto es lo que hay, porque el resto del
Falsatuto o Fachatuto es otro prodigio de dislates y aún sólo
hemos comentado el Preámbulo: ya no existe Constitución,
ya no existe legalidad, sólo capricho verticalista de la
camarilla de caudillos gobernantes, y muchos comederos...
Muchos comederos, para que Guerra, Leguina, Bono, Ibarra
sigan practicando su oficio de devorar el presupuesto público,
mientras votan y comentan por lo bajo la falsía que están
perpetrando.
Como todos los demás, socialistas de
cada provincia, Izquierda Unida, líderes y cuadros
sindicales (que también lo saben y que será
perjudicial para la solidaridad entre los trabajadores),
pero callan todos: tienen que seguir devorando el
presupuesto directamente, unos; y los otros a través de las
subvenciones que les hagan seguir viviendo tan ricamente, a
costa de los impuestos de los trabajadores... ¡Curiosas
balanzas fiscales la de todos estos oligárquicos líderes
verticales!
“Ciutadans de Catalunya” se presentó
con sus argumentos racionales, pura realidad catalana frente
a la “virtualidad catalana” de unos cuantos que pisan
alfombras y se apuñalan por sillones.
En Madrid, amb els ciutadans de Madrid,
al costat del cor de Madrid, prop de la Porta del Sol, amb
Catalunya i el seus Ciutadans, yo, sin ser de un lugar
ni del otro, sino de la Castilla destruida, devastada y
despoblada por el anterior verticalismo, cuando la oligarquía
que mandaba era la misma, estuve con ellos, frente a la
tragedia que ahora va a empezar, frente a tanta mentira del
nacional–socialismo de la oligocracia catalana que, como
dueña del dinero suyo y del que les extrae, hará con sus súbditos
lo que quiera, y ante la que sólo cabe un antídoto que les
devuelva de sus delirios y de sus mitologías virtuales...
El antídoto de la realidad real de la
ciudadanía que no quiere someterse al fascismo uno,
monoidentitario y verticalista, sino a esta otra realidad,
la verdadera, la posible: ¡Visca la Catalunya plural!
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