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ARRANCA EL CURSO O LO QUE VAYA QUEDANDO de la España
residual, según frase descriptiva de Maragall,
el político saliente que a la hora última ha querido
sincerarse.
No sé si la frase será políticamente correcta, pero es
constitucionalmente veraz... Ya no rige la Constitución en
una parte de España, según Maragall, sino que allí pueden
hacer prácticamente lo que quieran los miembros del PPC
(Partido del Patriciado Catalán).
O sea, como hasta ahora, porque antes tampoco se respetaba
por allí la pluralidad lingüística de los catalanes. Pero
ya con cobertura estatutaria: contraconstitucional, pero
legal.
Residuo Rodríguez, el presidente del
resto de España, sabrá lo que ha hecho. Y si no lo sabe,
pronto empezará a experimentarlo. Porque los conflictos
entre Administraciones van a ser continuos. En tal cosa ha
consistido siempre el nacionalismo, al modo que se entiende
por esos y otros lares. En crear conflictos al Gobierno
central... Sólo que para quien acaudilla las huestes del
Partido Socialista en Cataluña, ya se sabe quién va a
quedar en plan monda desechable.
Un residuo, es decir, los restos de la
descomposición o destrucción de algo. ¿Y qué es
lo que se va a descomponer o destruir exactamente...? ¿El
Estado o Rodríguez? ¿El Partido Socialista o España? ¿El
PP o la oposición, tan ineficaz? ¿O todo a la vez?
Porque Maragall, que de los turbios manejos de la política
sabe un rato desde que le fichó Franco para el Ayuntamiento
de Barcelona, allá por los años 60 del siglo anterior,
comprende que algo se desguaza. Y está contento con
quitarse de encima esos zurullos o zurrapas.
También por el norte están esperando a Zapatero para
que les quite en medio otra cáscara: la legalidad. En
agosto, los dirigentes de un partido ilegalizado por
conexiones con el terrorismo se han manifestado como si no
fueran dirigentes conectados con el terrorismo. El residuo
que les queda es que les dejen presentarse a las elecciones
sin arrepentirse de nada. Será otra prueba de eliminación
de lo residual.
El sumidero de la política española está preparado,
pues, para otro periodo excrecencias y raeduras incluso
mayores que las que ya llevamos vistas... Rodríguez, que en
Cataluña ya va a ser un retal, hará todo lo posible para
convertirse también por el norte en un ripio de la política
que le marcan y cronometran otros, y que él se limita
obedecer como si el Estado y la Constitución ya fuesen
viejas reliquias.
En este curso que ahora empieza muchas cosas van a
convertirse en una piltrafa.
Posdata. La designación de
Joan Clos como nuevo ministro de Industria, que el PSC
gobernante en toda España le impone a Residuo Rodríguez,
prueba que éste es incluso más residual de lo que parece.
Tampoco gobierna él en el resto del Estado que
va quedando.
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