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Fin del calvario para Dolores Vázquez
Por Yolanda Rodríguez
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Por fin terminó la pesadilla de Dolores Vázquez, la enjuta mujer gallega afincada en la Costa del Sol, que fue condenada a quince años de cárcel por un crimen que no cometió. Tras más de cinco años de pesadilla, la Audiencia provincial de Málaga ha decidido, finalmente, exculparla del asesinato de Rocío Wanninkhof.
El caso Wanninkhof ha sido una locura policial y procesal de principio a fin. Fruto del linchamiento social y mediático a Dolores Vázquez, cuya opción sexual, su cara de mala, su cautela y frío comportamiento propiciaron su condena por el crimen de Mijas, mientras el auténtico asesino de Rocío Wanninkhof estaba en libertad para volver a matar, probablemente, a Sonia Carabantes, en agosto de 2003.
El comienzo del calvario de Dolores Vázquez lo marcó la desaparición de Rocío Wanninkhof el 9 de octubre de 1999 en Mijas. La joven era hija de su ex compañera sentimental. El 7 de octubre de 2000 la Guardia Civil detuvo a Dolores, pese a no existir una prueba sólida -excepto las acusaciones de la familia Wanninkhof- que determinara su implicación en el asesinato de la joven. Sin duda, el golpe más duro para Dolores llegaría un año más tarde, el 19 de septiembre de 2001, cuando un Jurado popular la declaró culpable de asesinato. Una semana después fue condenada a 15 años de prisión y a pagar una indemnización de 18 millones de pesetas. Por suerte, el 1 de febrero de 2002, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía anuló la sentencia al considerar que no estaba debidamente motivada y Dolores quedó en libertad. Esta sentencia fue ratificada posteriormente por el Tribunal Supremo.
Dolores ha recibido la noticia de su exculpación con cautela, como siempre. Los que la conocen afirman que volvió a quedarse "un poco colapsada" cuando conoció el fallo judicial porque "es mucho lo que ha tenido que pasar estos años, desde su detención hasta hoy".
Después de conocerse este fallo, y como no podía ser de otro modo, su abogado solicitará una indemnización al Estado por el daño moral "irreparable" que se le ha causado a Dolores, quien perdió su trabajo como directora en un hotel de Estepona, tras ser detenida en octubre de 2000. Desde entonces Dolores no ha vuelto a trabajar y para mantenerse recibe ayuda económica de su familia.
Lo cierto es que a estas alturas nadie duda que hubo ligereza en la investigación policial, que los medios de comunicación utilizaron las inclinaciones sexuales de la acusada como signos claros de su culpabilidad sin que nadie los cuestionase, que muchos de los testigos que desfilaron por el juicio estaban influidos por los prejuicios y que se tomaron por pruebas lo que no eran sino indicios circunstanciales. Al final, todo este asunto se convirtió en un auténtico circo mediático que propició la condena de Dolores Vázquez por un jurado popular, la voz del pueblo hecha justicia.
Ahora, cabe hacerse algunas preguntas: ¿Cómo se puede compensar a alguien que ha sido acosado por todos y que ha sido ingresada en prisión? ¿Cuánto dinero es necesario para reparar este escarnio. ¿Logrará Dolores Superarlo en algún momento?
La gente que la conoce bien asegura que no saben si algún día superará todo lo que le ha ocurrido y que pese a su rudeza ha minado su resistencia. La buena noticia para Dolores es que juez, fiscal y la propia Audiencia han decidido no incluirla en un nuevo procedimiento penal sobre este caso cuyo único acusado es el británico Tony Alexander King, encarcelado desde el 21 de septiembre de 2003.
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