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Mucho se ha hablado de la foto que se iba a lograr el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la recién celebrada cumbre de las comunidades autónomas. Algunos aseguraban que el Gobierno se conformaba con una foto que reflejara "la España constitucional". Y sí, Zapatero ya tiene su foto, pero logró algo más. Por primera vez, desde la aprobación de los primeros estatutos, hace más de 25 años, se pudo captar juntos a los presidentes de las 17 comunidades y de las dos ciudades autónomas del país, Ceuta y Melilla, incluido el líder vasco Juan José
Ibarretxe.
Antes del encuentro, los presagios no eran buenos. Pese a las descalificaciones de los días previos, Zapatero y los 19 gobernantes autonómicos evitaron el naufragio de la Conferencia de Presidentes.
Aunque no se preveían acuerdos, los hubo y no menores. El primer compromiso asumido por todos es convertir esta cumbre en un foro político que se reúna al menos una vez cada año. El segundo, acordar un nuevo sistema de financiación sanitaria en 2005 que entrará en vigor en 2006.
También se adoptó un compromiso para que antes de final de año se concrete la participación de las comunidades en la Unión Europea y se les reconozca la facultad de interponer recursos ante el Tribunal Superior de Justicia de la UE.
La histórica reunión se centró en un debate a varias
bandas, la primera la del presidente del Gobierno y las autonomías socialistas. Zapatero agradeció a todos los dirigentes autonómicos su participación al tiempo que advirtió que "tras este paso del Estado de las Autonomías, ya no cabe la vuelta atrás''; la segunda, la de los presidentes de comunidades del PP, que calificaron de "positivo'' el encuentro siempre que no sirva para "tapar proyectos secesionistas que rompan la Constitución''.
Lo cierto es que Zapatero gracias a su talante negociador y
alguna que otra concesión de última hora, junto a la buena disposición de los dirigentes autonómicos, ha conseguido generar un nuevo
clima político, mucho más propicio para los consensos y las convergencias. A la salida de las tres horas y media de reunión todo fueron parabienes.
Pasqual Maragall habló de cita "histórica"; Manuel Fraga alabó "la buena idea" y mostró su "gran alegría" por una iniciativa cuya paternidad reclamó; Juan Carlos Rodríguez Ibarra no dudó en calificarla de "éxito"; encuentro "positivo", dijo el navarro Miguel Sanz. Todos sin excepción mostraron su satisfacción por el desarrollo de la Conferencia de Presidentes, aunque en público algunos gobernantes del PP se lamentaron de "la oportunidad perdida" para hablar del modelo territorial de España.
La conclusión de la que empieza a llamarse 'cumbre autonómica' es que fue cualquier cosa menos una reunión simbólica.
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