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Amistades peligrosas de Gallardón

Por Yolanda Rodríguez

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y el empresario vigués, Fernando Fernández Tapias, se han reconciliado si es que en alguna ocasión estuvieron enfadados. Así lo demuestra el hecho de que ambos disfrutaban de unos días de descanso por aguas mediterráneas, sur de Italia para más señas, en un yate, el "Nufer", que responde a las iniciales de Nuria (la última "legítima" esposa de Fernández Tapias) y de Fernando..., propiedad del empresario cuando se produjo el incendio de la subestación de Unión Fenosa en el centro de Madrid el pasado 15 de julio. Sí, el mismo yate que prestó hace unos meses a dos de sus amigas de la beautiful people: Isabel Preysler y a Martínez-Bordiú.

Gallardón pudo rebozarse sobre la cubierta del yatecito y recuperar la gran amistad que en su día le unió a Fernando Fernández Tapias, alias Fefé, y que se enfrió ligeramente o mucho después de que el armador gallego se viese envuelto en la batalla por el control de la Cámara de Comercio de Madrid, donde se jugaba el puesto con Juan Mato, hombre del entonces vicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, en unas controvertidas elecciones cuyos tejemanejes todavía colean. Ahora el alcalde de la Capital y Fefé  vuelven a ser íntimos, al igual que lo fueron Joaquín Leguina y Fernández Tapias, cuando los socialistas gobernaban la Comunidad de Madrid.

Alberto Ruiz Gallardón, siempre ha mostrado públicamente su amistad con el empresario Fernando Fernández Tapias, actual presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, aunque en los últimos tiempos se rumoreaba que estaban distanciados. Al menos, eso hacían creer. "Alberto ya no quiere ser mi amigo, me ha dicho que aparecer conmigo le perjudica políticamente", le confesó Tapias a una amiga hace unos meses. Ya no se les veía acudir juntos al palco del Real Madrid o a la Plaza de Las Ventas, zonas de oro para el tráfico de influencias y del poder en Madrid.

Al parecer, Fefé  y Gallardón tienen intereses comunes que se nos escapan al resto de los mortales, pero que pueden tener que ver con el proyecto de juego y ocio de la clase alta madrileña en el hipódromo de la Zarzuela. Otra posible explicación es que el año que viene se celebran de nuevo elecciones en la Cámara de Comercio y, posiblemente, Fernández Tapias tenga que necesitar, otra vez, el apoyo de su amigo Gallardón, como ocurrió en febrero de 2002. La presidencia de la Cámara de Comercio es un "caramelo" que todos quieren disfrutar. Es un cargo estratégico de altísimo poder económico que mueve un presupuesto astronómico, que ronda los 6.000 millones, de las antiguas pesetas, al que hay que añadir los fondos que mueve el Ifema, la primera entidad ferial de España, por delante de Barcelona, y uno de los principales motores de la economía madrileña.

Fernández Tapias ha tenido muchos problemas este año al frente de la Cámara de Comercio. Le ha costado mucho sacar adelante las cuentas de resultados de la institución que incluían unas pérdidas en el ejercicio de 2003 de más de 8,4 millones de euros, gastados principalmente en formación y en comercio exterior (abrió oficinas en Miami, México y Sao Paulo). Según indican los expertos, que era el primer ejercicio que se cerraba con pérdidas en los más de cien años de vida de la Cámara y con un descenso en los ingresos financieros de más de un millón de euros.

Pero éste no ha sido el único problema para Fernández Tapias, también ha tenido que pactar y parar otro asunto mucho más complicado, lograr que la empresa de aviación Swiftair, filial de DHL, renunciara a la ejecución de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) según la cual era necesario repetir las elecciones a la Cámara que dieron lugar al triunfo del empresario gallego en febrero de 2002. 

Pese a todos estos problemas, Fefé , ese empresario asiduo al papel couché, ya ha anunciado que quiere quedarse en la Cámara de Comercio; pero desde los círculos socialistas ahora instalados en el poder se están moviendo hilos y preparando estrategias para tratar de descabalgarle, si es necesario sacando a relucir varios dossiers que contendrían muy comprometida información. Que salpicaría a Gallardón, naturalmente. Por ejemplo, el traslado del edificio central de la Cámara de Comercio desde su histórica sede madrileña de la calle Huertas a un nuevo bloque en el Parque de las Naciones, traslado que anualmente supone para las arcas de los empresarios madrileños un coste añadido de casi 2,5 millones de euros, en un alquiler que no está muy claro en su destino final y que se está investigando. Los socialistas no quieren dejar pasar la oportunidad de colocar a alguien dentro del entramado empresarial madrileño controlado por Fernández Tapias. En Madrid suenan tambores de guerra contra Fefé , para debilitar la figura de un Gallardón que cada día adquiere más peso dentro del PP y al que no le amedrentará nada su reciente ingreso hospitalario a causa de una gastroenteritis.

Ahora se especula con que Alberto Ruiz Gallardón pueda ocupar un cargo relevante en el futuro organigrama del PP tras el congreso de octubre. Algunos de sus incondicionales ya han dejado caer que el primer edil madrileño no va a conformarse con "un pequeño sitio" y que sería "un perfecto número dos" del partido y así "participar activamente en la vida del partido" para lo que necesitaría todos los apoyos posibles. Fefé , al igual que el todopoderoso Jesús Polanco podrían ser algunos de ellos, aunque en el seno del PP se les considere como "amistades peligrosas" por vinculación con el entramado empresarial y mediático de la era felipista.
 
 

 

 

 

 

 

   

 

 
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