| Con el apoyo de la derecha, o miembros del
Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), nombrados por
el Partido Popular, el desconocido juez Javier Gómez
Bermúdez se impuso a Baltasar Garzón como
presidente de la Sección Primera de la Sala de lo Penal
de la Audiencia Nacional.
Dicho así, parecería una mera pugna, una más, dentro
de estas “oposiciones” o batallas que se libran en la
judicatura. Sólo que, en este caso, la sorprendente
decisión del Consejo General tiene unas consecuencias
clarísimas (y que han pasado bastante inadvertidas) en
los dos casos judiciales que amenazan al hombre más rico
y posiblemente más poderoso de España, Emilio Botín:
los presuntos delitos fiscales en el producto financiero
de las cesiones de crédito y las indemnizaciones
percibidas por José María Amusategui y Ángel
Corcóstegui. Y es que una vez que la juez de
instrucción Teresa Palacios termine con ambos
sumarios, lo cierto es que ambos casos se verán en juicio
oral en la Sala Penal y, muy probablemente, en su Sección
Primera.
Esa Sala estaba presidida por Siro García, que
se marcha al Supremo tras una tormentosa relación con la
cúpula de la Audiencia. Era la gran oportunidad para que Baltasar
Garzón presidiera una sección clave en la judicatura
española. La que, en pocas palabras, podría llevar a
prisión a Emilio Botín. Muchos decían que era un
puesto hecho para don Baltasar, pero,
sorprendentemente, el cargo ha recaído en un hombre como Gómez
Bermúdez, al que sus compañeros califican como
“mucho más moderado” y menos amigo de protagonismos
que Garzón “Imperator”.
Por el contrario, los contrarios al banquero cántabro
consideran que la incorporación del conocido abogado Horacio
Oliva al equipo jurídico que defiende al presidente
del Santander podía resultar contraproducente para
sus intereses. A fin de cuentas, como alguien dijo, todos
los clientes de Horacio Oliva han salido bien
librados con Garzón.
Porque esa es otra. El equipo de penalistas que asesora
a Emilio Botín en los dos casos no cabe en un
autobús. Por una parte, está Gonzalo Rodríguez Mourullo,
el mencionado Horacio Oliva, el inefable Matías
Cortés (que ha dejado de dormirse durante las vistas)
y ahora se acaba de sumar González Cuéllar,
el mejor amigo de otro juez inefable: Enrique
Bacigalupo. El segundo hecho de importancia acaecido
en el largísimo periplo judicial de Emilio Botín
es el cambio de actitud del nuevo fiscal general del
Estado, Cándido Conde Pumpido. Como se
recordará, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo
Fungairiño, había jugado a favor de los intereses de
don Emilio Botín al solicitar, reiteradamente, el
sobreseimiento tanto del caso de las cesiones como el de
las indemnizaciones. El cambio de Gobierno y de fiscal, a
partir del 14-M, ha provocado también un cambio de
actitud. Así, en respuesta a una carta dirigida por el
abogado Iván Hernández, de la Asociación de
Defensa del Inversor, recuerda que ha sido la fiscalía de
la Audiencia Nacional quien solicitó el sobreseimiento de
las actuaciones, pero que “en todo caso, la solicitud
de archivo deducida por el Ministerio Fiscal no puede
considerarse definitiva, ya que puede verse modificada en
posteriores trámites procesales, al valorarse por el
Ministerio Fiscal de conformidad con los principios de
legalidad e imparcialidad, los datos que en cada momento
obren en la causa”. En román paladino, que Conde
Pumpido podría enmendarle la plana a Fungairiño
y volverse contra Botín en ambos pleitos.
Especial importancia tiene esto en las cesiones de crédito.
No debemos olvidar que se trata de un presunto delito
contra la Hacienda pública, por lo que debería ser el
Estado el más interesado en aclarar las posibles
responsabilidades de Emilio Botín y del
banco Santander.
Y todo esto tiene una lectura política, dado que los
comunistas catalanes de IC, aliados de los socialistas en
el Gobierno catalán, son parte acusadora en el caso de
las cesiones y han solicitado (en el Congreso de los
Diputados y a través de su representante Joan Herrera)
que el Gobierno Zapatero enmiende la plana al
Ejecutivo Aznar. En otras palabras, que el abogado
del Estado también se persone en la causa.
Respecto a las fechas, la juez Teresa Palacios
prosigue su pugna por hacerse con parte del sumario del
11-M frente a su compañero Juan del Olmo. Esto ha
retrasado el último paso antes de la apertura del juicio
oral en ambos procesos. Palacio tiene que dictar
auto sobre las acusaciones presentadas por la Asociación
de Defensa del Inversor y otorgar 30 días a los
defensores de don Emilio. Al final, estamos
hablando de un posible calendario, según el cual el
juicio por las indemnizaciones de Amusátegui y Corcóstegui
podría comenzar en el mes de enero de 2005, y, dos o tres
meses después, el de las cesiones de crédito. Con una
peculiaridad: este último, donde se solicitarán más de
200 testigos, será largo y los expertos calculan que no
durará menos de un año.
¿Puede el presidente del banco más importante del país
soportar la presión de un año de banquillo?
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