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Es decir, que los técnicos del INE confundieron la demanda nacional con la demanda interna, dos conceptos que si bien pueden parecen semejantes, son bien distintos. Mientras que la demanda nacional -que es el término que en realidad debería haberse utilizado- mide el gasto en consumo de las familias, las administraciones públicas, las instituciones sin fines de lucro, las inversiones y la variación de existencias; la demanda interna incorpora el gasto en España de los no residentes y excluye las cantidades que gastan los españoles en el extranjero.
Tras detectar este error, y a partir del tercer trimestre, éste se ha subsanado y se han corregido los datos correspondientes a los dos primeros trimestres del año.
Así, ahora los datos se facilitan en términos de demanda nacional (es decir, excluido el gasto que los hogares no residentes hacen en el territorio económico español e incluido el gasto que los hogares residentes hacen en el resto del mundo) y de su demanda externa complementaria, que son los agregados coherentes con la definición y valoración de las distintas operaciones que aparecen en los datos de los agregados del PIB desde la óptica de la demanda.
Las consecuencias, sin embargo, tienen cierto calado, ya que convierten en papel mojado muchos de los análisis realizados en los últimos meses por los expertos de coyuntura, en concreto desde que el INE publicó los cambios en la Contabilidad Nacional, con base en el año 2000.
Eso sí, la revisión no afecta al resultado final -el PIB creció un 3,5% durante el tercer trimestre-, pero altera considerablemente las tasas de variación trimestrales de la demanda nacional y del sector exterior, los dos componentes que definen la evolución del Producto Interior Bruto.
Por un lado, y a tenor de las nuevas cifras dadas ayer a conocer por el INE, la demanda nacional ha crecido por debajo de lo que se presumía. Como media, entre siete y ocho décimas menos. En el tercer trimestre de este año, por ejemplo, la demanda nacional creció un 5,2%, mientras que la demanda interna -el concepto que erróneamente se venía utilizando- aumentó un 5,9%.
Por el contrario, la demanda externa -que mide el saldo entre exportaciones e importaciones- detrajo 1,7 puntos de crecimiento económico, muy por debajo de los 2,4 puntos que se hubieran registrado en caso de que no haberse detectado el error. Evidentemente, no es lo mismo valorar la evolución de la economía española a la luz de uno u otro resultado, y de ahí la importancia de la rectificación que hizo ayer Estadística.
Los más recelosos pueden mentar al
Gobierno en las casuales causas del error.
Pero oficialmente los funcionarios del INE
trabajan automáticamente, por lo que exculpan
de cualquier mediación al Ejecutivo, Eso sí,
tras la rectificación, las proyecciones del Ejecutivo son calcadas a las que ayer publicó el INE, y que han confundido a los especialistas.
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